El Universal.com.mx
Sábado 20 de octubre de 2007


Los cortes hechos a un cuerpo no fueron los de un asesino improvisado.

José Luis Calva sabía perfectamente lo que estaba haciendo. Sólo alguien con conocimientos de anatomía o que haya visto una y otra vez las técnicas para hacer cortes a un cuerpo humano, habría hecho lo que él, señala el doctor Mario Susano Pompeyo, subdirector técnico del Servicio Médico Forense (Semefo).

Se trata de un caso singular, “fuera de lo común”, dice en entrevista al revisar los detalles más importantes del crimen “cometido por una persona de un nivel muy alto de violencia”. Para las estadísticas, este es uno de los casos que suceden rara vez en la capital del país, y que por su naturaleza atraen de inmediato la atención de la opinión pública.

Los asesinatos que terminan en el descuartizamiento de las víctimas son poco menos que frecuentes, explica el funcionario del Forense del Distrito Federal.

“En unos 20 años de servicio, creo que no ha habido más de 10 casos de descuartizamiento. Las cifras son bajas; uno o cuando mucho dos casos por año”, recuerda.

Pero nada comparado con éste, en el que hay violencia extrema, el desmembramiento del cuerpo y además un posible acto de antropofagia, señala el doctor Pompeyo.

“En primer lugar, no es fácil privar de la vida a un ser humano; luego, segmentar el cuerpo, cortarlo en varias partes es muy complicado y se requiere un lugar para hacerlo, además de tener en cuenta la cantidad de sangre que se derrama, que son unos cinco litros en el caso de una mujer de esas características (1.62 metros de estatura contra 1.70 metros de Calva Zepeda)”.

Todavía no se puede determinarque se trata de un asesino en serie

También hay que ver cómo desaparecer esa cantidad de sangre y tener los instrumentos para hacerlo, asegura.

“No es sencillo, no es fácil. Este tipo de persona debe tener cierto conocimiento de anatomía, porque en el caso particular de la señorita de la colonia Guerrero (Alejandra Galeana Garabito), el cuerpo está desarticulado, desmembrado a nivel de articulaciones”, asegura.

Los cortes fueron precisos y “limpios”, dice el subdirector técnico del Semefo.

En este caso, “la persona sí tiene ciertos conocimientos y habilidad para seccionar un cuerpo”, añade el doctor.

“Creo que se trata de una persona muy hábil, que sabe cómo desviar la atención de la autoridad”, señala Mario Susano Pompeyo.

“Ese tipo tiene toda la capacidad para hacer ese trabajo, descuartizar un cuerpo en los sitios más fáciles que son las articulaciones”, precisa.

En todo caso, José Luis Calva “es un tipo que sabe perfectamente qué hacer, es plenamente responsable de sus actos, pero no se puede decir aún que se trate de un asesino serial o en serie, porque no ha quedado establecido a plenitud que los crímenes los haya cometido él solo y esto es lo que hay que profundizar, no hay que dejar el caso sin ir a fondo”, añade.


Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/ciudad/87260.html