23Abril2014

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HACIA UNA PROPUESTA PARA EL EJERCICIO DE LA ACTIVIDAD PERICIAL CRIMINALÍSTICA EN EL PERÚ

HACIA UNA PROPUESTA PARA EL EJERCICIO DE LA ACTIVIDAD PERICIAL CRIMINALÍSTICA EN EL PERÚ

Dr. Pablo A. Rodríguez Regalado

Abogado – Crnl. PNP (r) – Perito Criminalístico

Doctor en Ciencias Forenses y Criminalística

Por la Universidad Nacional de San Agustín

URL : http://sites.google.com/site/parodriguezr

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La Criminalística, como sabemos, es aquella parte del conocimiento humano que se hace cargo del estudio o también digamos, del procesamiento de los rastros, indicios o evidencias que resultan de la comisión de un hecho particular, con el objeto de lograr la información que éstos nos provean para un esclarecimiento o identificación de lo ocurrido -no me estoy refiriendo en especial a procesos penales, puesto que también la Criminalística aporta al conocimiento y generación de la prueba en los procesos civiles y administrativos-, ciencia que como es lógico, se constituye en una herramienta de provecho a la humanidad, como lo son todas las demás ya conocidas, como la Sociología, la Antropología, la Lógica, la Biología, la Química, la Medicina, etc. Todas éstas ramas del saber, hoy en día, resultan de la aplicación de un Sistema Académico Superior o Universitario, ya que la formación en éstas demanda de parte del discente, mucha atención, disciplina de conocimiento y empleo de métodos y procedimientos especiales que permitan al finar del proceso de formación profesional, lograr en él un operador con características suigéneris de provecho para la sociedad, seguros de que su formación, ha sido suficiente y necesaria; y, además de garantía.

En éste sentido, vemos que en el país, es innegable que hay un aporte del conocimiento criminalístico efectivo, con mayor evidencia y notoriedad para las investigaciones vinculadas a la presunta comisión de delitos; y, con menor relevancia para los litigios civiles, como para las investigaciones de orden administrativo; pero cualquiera sea el caso, hay quienes son convocados como Peritos Criminalísticos, especializados en Biología Forense, Balística Forense, Grafotecnia, Papiloscopía, etc., para que aporten con sus conocimientos y ayuden a quien competa a la solución del problema especial.

Ahora, podemos preguntar lo siguiente: ¿Y, en nuestro país, cómo se logran éstos criminalísticos?, ¿En qué instituciones se forman?, ¿Cuáles son sus características particulares: son Profesionales o son Técnicos?, y otras preguntas más que podrían surgir vinculadas al interés preocupante sobre el tema. Veamos que tenemos al respecto.

Aclaremos en principio algo que necesita quedar libre de toda duda, para evitar confusiones sustanciales, ya que de lo contrario quedaríamos en el limbo, sin mayor explicación; y es que tenemos dos términos con significados distintos, pero con un vínculo muy estrecho: “Criminalística”; y, “Ciencia Forense” -algunos hacen referencia al plural, como “Ciencias Forenses” lo que dicho sea de paso no presenta mayor complicación, pero veamos-, sobre el término “Criminalística”, éste define a una Ciencia, que como ya hemos expresado en el párrafo de inicio y que ha sido materia de un artículo muy detallado anteriormente, cuyo título es el de “Nuevo enfoque en cuanto a la definición de la ciencia criminalística”, se hace responsable del procesamiento de rastros, indicios y evidencias, con la característica particular de estar compuesta o integrada por “una serie de conocimientos” que provienen de las otras Ciencias (Medicina, Biología, Química, Lógica, Matemática, etc.); pero que además convocan también conocimientos que son propios de las Técnicas (Planimetría, Interrogatorio, Video Filmación, etc.); y, de las Artes (Pintura, Escultura, Música, etc.), es decir, es la gran “Concertadora” e “Integradora” del saber humano útil, según sea el caso particular que se le ponga a disposición (penal, civil, laboral, administrativo, etc.). Entonces ¿Qué es una Ciencia Forense?, veamos, examinado el término “Forense”, que viene de la palabra latina “forum” que en épocas romanas era aquél lugar en el que se “trataban los negocios públicos y donde el pretor celebraba los juicios” –entre otras definiciones vertidas por el Diccionario de la Real Academia Española- nos queda en claro que “Ciencia Forense”, es aquella que es convocada para ayudar en la solución hoy en día de un problema sometido ante los Tribunales de Justicia y que por extensión, además, a toda aquella investigación que pudiera derivar en un proceso de ésta índole (Penal, Civil, Laboral, Administrativo), por tanto, si hacemos alusión a la “Antropología Forense”, tenemos entonces que ésta se convoca cuando se requiere de “una parte” de todo el “dominio” de ésta rama científica, para ayudar a aclarar dudas sobre el particular –por ejemplo, verificar si una osamenta es o no humana-; y, así entonces también encontramos a la “Medicina Forense” (aunque algunos aún persisten en denominarla “Medicina Legal”, cortando el paso al cambio que nos va proporcionando la dialéctica científica, pero bueno, esto no es materia del presente), a la “Biología Forense”, a las “Ingenierías Forenses” (Ingeniería Civil, Ingeniería Informática, Ingeniería de Sistemas, Ingeniería Electrónica, Ingeniería Alimentaria, etc.), y a tantas otras “Ciencias” que ayudan con una parte de su “Todo”, entonces que quede en claro que al referirnos al término de “Ciencia Forense”, no estamos sino haciendo alusión a una parte de ese conocimiento en particular que es convocado como herramienta para una solución singular; y, si decimos “Ciencias Forenses”, sólo es una referencia en plural de lo que ya queda claro.

Siendo esto así, cuando hacemos referencia a los “Criminalísticos” o como también hoy en día se les llama “Criminalistas”, no hacemos sino aludir a quienes con las capacidades y cualidades propias, ponen en práctica su habilidad, conocimiento y experticia, para extraer información de su dominio, a los rastros, indicios o evidencias que se le ponen a consideración; y, entre éstos tenemos a los “Criminalísticos” provenientes de “Profesiones” (Médicos, Biólogos, Psicólogos, Grafólogos, etc.), de las hoy denominadas “Profesiones Técnicas” (Grafotécnicos, Balísticos, Papiloscopistas, Odorologistas, Expertos en Explosivos, Expertos en Análisis de Moneda, Accidentólogos, etc.); y, de las “Artes” (Fotografía, Arquitectura, Pinacología, etc.).

Habiendo aclarado las dudas al respecto, veremos que hay “Criminalísticos” que son de origen Universitario, como los Psicólogos, los Ingenieros, los Arquitectos, los Economistas, los Administradores, etc.; y, otros cuya formación proviene de Instituciones con rango universitario, pero que no son Universidades, las que asumen la responsabilidad de formar y especializar en áreas de Balística, Grafotecnia, Papiloscopía, Procesamiento de la Escena del Crimen, etc.; y, finalmente, aquellos que vienen de instituciones de Educación Superior como las Escuelas de Bellas Artes y similares, que nos proveen de Profesionales en Pintura, Escultura, Música, etc.

Pero ¿Cómo es la captación de éstos “Criminalistas”?; y, lo más importante ¿El hecho de haber egresado de cualquiera de las Instituciones Universitarias, de rango Universitario o de Educación Superior, ya los convierte en “Criminalistas”?, la respuesta es más que evidente, ¡No!. Ahora entonces, tenemos que verificar, bajo qué circunstancias, éstos operadores, van camino a hacerse “Criminalísticos” o “Criminalistas”.

En principio, la primera Institución del Estado, en prestar el Servicio de Criminalística, es en el país, la Policía Nacional del Perú (PNP), quien a través de su hoy Dirección de Criminalística, rectora del denominado Sistema de Criminalística PNP, tiene la responsabilidad de proveerse de éstos efectivos para que puedan prestar servicio en las distintas áreas criminalísticas: Medicina Forense, Biología Forense, Antropología Forense, Química y Toxicología Forense, Balística Forense, Grafotecnia, Papiloscopía Forense, Examen de la Escena, etc. Y para ello, la legislación pertinente que rige a la Policía Nacional, la faculta a formar su propio contingente de “Criminalistas”. Para el caso de aquellos que son poseedores de conocimientos únicamente impartidos en las Universidades, asimila como Oficiales de Servicios a Médicos, Biólogos, Químicos, Psicólogos, Antropólogos, etc., luego de un proceso administrativo de captación de éstos profesionales; y, para aquellas otras áreas de la Criminalística que no vienen de estudios Universitarios, la Institución, cuenta con un Sistema de Instrucción Policial, que se encarga de Capacitar y Especializar al Personal Policial en Situación de Actividad –sean éstos Oficiales o Sub Oficiales PNP- en las distintas ramas de conocimientos que hoy por hoy, no se imparten en esos Centros de Formación Superior; y, me refiero por ejemplo a la Investigación Criminal, Interrogatorio, Balística Forense, Grafotecnia, Papiloscopía, Análisis de Moneda, Fotografía, Moldeados, etc., formando así sus propios “Cuadros” de personal policial con conocimientos idóneos para éstos requerimientos. Pero ¿Esto fue suficiente para convertirlos en “Criminalísticos”?. Yo digo que no, pues lo que han logrado únicamente es la adquisición de conocimientos, lo que no basta para hacerse “Criminalístico” -tanto los que vienen de Instituciones Universitarias o de rango Universitario-, para llegar a esto, se requiere necesariamente de la dosis correspondiente de experticia, que únicamente la adquirirán quienes luego de haberse compenetrado con el conocimiento doctrinario particular, han tenido la suerte de pasar a prestar servicios a las distintas dependencias en las que se aplican éstos conocimientos, tales como las de Medicina Forense, Biología Forense, Química y Toxicología Forense, Grafotecnia, Balística Forense, Identificación, etc.; y, que luego de un período de supervisión por parte de “Peritos antiguos”, puedan quedar acreditados para actuar personalmente, haciéndose cargo del estudio y procesamiento de las evidencias resultantes de las pesquisas correspondientes. Esto mismo, se presenta en las otras Policías del Mundo, las que de modo más o menos similar, se hacen de Profesionales Especializados para satisfacer las demandas de las diversas áreas de la Criminalística, bien captando a Profesionales Universitarios, como también formando sus propios Especialistas.

De igual forma, como parte del Estado, tenemos al Instituto de Medicina Legal, que hoy en día, se encuentra dentro de la organización del Ministerio Público -luego de haber pasado por distintas etapas organizacionales-, institución que se provee exclusivamente de Profesionales egresados de las Universidades, quienes luego de pasar por un proceso de captación de personal, llegan a prestar servicios en las distintas áreas de la institución, como son la de Clínica Forense, Psiquiatría Forense, Psicología Forense, Antropología Forense, etc., quienes al igual que para la Policía Nacional, requieren de un determinada “Supervisión” de Profesionales más antiguos, quienes los orientarán en el desempeño de las funciones a su cargo, pero es evidente, que no hay una “Formación de Unidad de Doctrina Forense”, ya que el Instituto de Medicina Legal, no cuenta con una “Escuela” en la que se les imparta a todos éstos profesionales, conocimientos vinculantes al quehacer “Forense”, remitiéndose únicamente al ejercicio profesional particular como Médicos, Químicos, Psicólogos, etc. Es decir que inmediatamente son captados, se les pone a disposición de las dependencias donde habrán de ejercer su carrera. Lo particular del Instituto de Medicina Legal, es que no cuenta con expertos de las otras áreas de la Criminalística, como son los Balísticos, Papiloscopistas, Grafotécnicos, etc. Y, al igual que para el caso de las otras policías del orbe, también sucede lo propio con instituciones semejantes.

Tampoco podemos dejar de lado, a las entidades privadas, en las que “Peritos Criminalísticos” (la gran mayoría está compuesta por Oficiales y Sub Oficiales retirados de la Policía Nacional del Perú), han formado instituciones destinadas a prestar éstos servicios, como son los Institutos, Asociaciones; y, Estudios Profesionales, que proveen de Médicos Forenses, Biólogos Forenses, Grafotécnicos, Balísticos Forenses, Procesadores de Escenas, etc., unos con mayor experiencia que otros –refiriéndonos a los años que prestara servicios en las distintas rama de la Criminalística, cuando estuvo en Situación de Actividad- los que pueden o no estar integrados a los Registros de Peritos Judiciales, de cada uno de los Distritos Judiciales del Perú; como también no y ejercer su Profesión Pericial con total autonomía.

Pero, ante este panorama ¿Qué proponemos?, lo ideal sería que en un tiempo no muy lejano, en el país, el ejercicio de la Criminalística provenga de un Sistema Integrado que derive de lo que venimos a denominar como el “SISTEMA NACIONAL DE CRIMINALÍSTICA” –obvio no consigno el término de “Ciencias Forenses”, por lo ya explicado párrafos atrás-, de tal forma que quien desee incursionar en el dominio de la Criminalística, tenga una “Alma Mater” común que podría ser denominada “ESCUELA NACIONAL DE CRIMINALÍSTICA”, en la que se impartan conocimientos que formen “Unidad de Doctrina” en materia Criminalística, tal es el caso de la Legislación inherente a los Peritos, a la Organización de las dependencias de criminalística, a la elaboración de los documentos periciales o informes periciales, elaboración de los anexos ilustrativos, a su participación dentro de los distintos procesos judiciales, al empleo del equipo e instrumental específico; y, si se tratara de miembros de la Policía Nacional, igualmente en materia de formación, además de las materias citadas anteriormente, a las propias de las áreas como la Balística, Explosivos, Procesamiento de la Escena, etc.; adquiriendo una “Certificación Única” a nivel nacional que lo “Acredite” de modo particular y a su vez se haga responsable de una formación homogénea y actualizada justamente en el entorno de la Ciencia Criminalística, en donde los docentes, sean Maestros con experiencia en las distintas ramas criminalística; téngase presente que hoy en día ya tenemos egresados de las Maestrías y Doctorados en Criminalística y en Ciencias Forenses de varias Universidades de la República.

Por ejemplo, tenemos el caso de mis colegas Abogados, los que hoy en día no pueden aspirar a hacerse “Peritos Criminalísticos”, como sucede con los otros Profesionales Médicos, Biólogos o Químicos, los que se pueden incorporar a la Policía Nacional del Perú o al Instituto de Medicina Legal; o tal vez como ocurre con los Señores Oficiales y Sub Oficiales de la Policía Nacional, quienes por estar ya prestando Servicios en la Policía Nacional, tienen mayor opción de poder ser asignados a dependencias de Criminalística y así ejercer su especialidad –claro que dentro de la gran mayoría de éstos, los tenemos con la Profesión de Abogados, pero en un principio fueron únicamente miembros policiales-; ellos no pueden fungir de Abogados Forenses –me refiero a los Abogados egresados de las Universidades que no son miembros de la Policía Nacional y que son una gran mayoría-; pero sí, de existir éste “Sistema Nacional de Criminalística”, con una “Escuela Nacional de Criminalística”, podrían hacerse de una Especialidad en Criminalística como es la de Balística, Papiloscopía, Grafotecnia, etc.; y, poder postular como “Perito Balístico Forense” o “Perito Papiloscopista Forense”, o “Perito Grafotécnico” a las futuras convocatorias de la propia Policía Nacional del Perú, o a las del Instituto de Medicina Legal; si es que a futuro, éstas dos Instituciones, como son la Dirección de Criminalística de la Policía Nacional del Perú; y, el hoy Instituto de Medicina Legal del Ministerio Público, se apartan de sus raíces y pasan a formar parte de un solo organismo perteneciente al “SISTEMA NACIONAL DE CRIMINALÍSTICA”, responsable de los procesos de captación, formación, implementación tecnológica; y, asignación de éstos criminalistas a las distintas Regiones del País, evitando de ésta forma la duplicidad de esfuerzos y presupuestos, que son latentes hoy en día. Es más, ésta nueva Institución, debiera de tener tal autonomía como lo es por ejemplo la “Contraloría General de la República”, ya que no debe de haber ningún atisbo de influencia por parte de nadie sobre las decisiones profesionales de los Peritos; y, a la vez, servir de ente de control y supervisión en cuanto a la aplicación de las técnicas y procedimientos estandarizados para cada una de las ramas de la Criminalística.

Y, ¿Por qué hacemos ésta propuesta?, y, no optamos porque al igual que en otros países surja la Carrera Profesional de Criminalística o de similar denominación. Al respecto hemos analizado lo siguiente. Tenemos a un joven que postula a la Carrera de Criminalística, para recibirse como Licenciado en Criminalística, luego de culminar unos diez o doce Semestres Académicos, durante éste período recibe una serie de conocimientos relacionados con la Criminalística, como se desprende de los Currículum que podemos verificar por Internet para diversas Casas de Estudios Superiores. Durante su formación, harán unas cuantas prácticas respecto a la aplicación de los conocimientos adquiridos en unas cuantas ramas criminalísticas, que fundamentalmente oscilan entre el dominio del procesamiento de la Escena, la Balística, la Grafotecnia, la Papiloscopía, la Accidentología, la Fotografía, la Planimetría; y, hasta ahí llegó, por cuanto al egresar, podrá emitir pronunciamientos periciales sobre éstos temas, ya que si se tratara de Química y Toxicología, Medicina, Ingeniería, Antropología, y de las tantas otras Profesiones Universitarias, no le será posible por cuanto ni profesional ni legalmente, estará facultado para ello. Por otra parte, al egresar como Licenciado en Criminalística, probablemente unos cuantos podrán acceder o a la Policía Nacional o al Instituto de Medicina Legal, según las plazas vacantes que hayan en cada institución y dependientes de la periodicidad de su convocatoria, entonces ¿Qué del resto de Licenciados?, a poner sus Estudios Privados; y, si esto es así ¿De qué práctica constante y permanente hablamos? ¿Cómo lograrán la experticia tan deseada?, conforme a nuestra realidad, estarían condenados a quedar “obsoletos” en poco tiempo, lo que no es justo. Hemos apostado sí por las Maestrías en Criminalística y los Doctorados que son Actividades Académicas de Post Grado multidisciplinarias –ello nos llevó justamente a crear la Maestría en Ciencias Forenses y Criminalística; y, el Doctorado del mismo nombre en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa-, por cuanto las primeras nos proveen de “Maestros”; y las segundos de “Investigadores Científicos Netos” en las diversas áreas de la Criminalística o de alguna de las Ciencias Forenses propiamente dichas, según la Carrera de la que provenga el Titulado.

La propuesta que hacemos, resulta como consecuencia de la observación llevada a cabo durante más de treinta años, de una problemática que circunda al ejercicio de la actividad pericial criminalística; y, la solución más viable es la que nos permitimos proponer en el presente artículo.

Los tiempos cambian como las verdades, por lo que tenemos plena seguridad que en el horizonte, habrán mejores posibilidades y proyecciones para la práctica pericial criminalística, de tal forma que se consolide aún más esa credibilidad que debe resguardar a una “Pericia Criminalística”, tanto como al propio “Perito Criminalístico”.

  • Escrito por Pablo A. RODRÍGUEZ R.
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OBSERVACIONES AL PRONUNCIAMIENTO PERICIAL GRAFOTÉCNICO EN EL PROCESO CIVIL

“OBSERVACIONES AL PRONUNCIAMIENTO PERICIAL GRAFOTÉCNICO EN EL PROCESO CIVIL”

Dr. Pablo A. RODRÍGUEZ REGALADO

Coronel PNP (r) – Abogado – Perito Criminalístico

Doctor en Ciencias Forenses y Criminalística

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A.     INTRODUCCIÓN

Durante el desarrollo de algunos procesos de naturaleza civil se suele tener la necesidad de incorporar pronunciamientos periciales Grafotécnicos (denominación que en el Perú, damos a ésta disciplina que comprenden estudios orientados a la determinación de la autenticidad o falsedad de firmas y manuscritos, como a los fraudes que pudieran identificarse en todo tipo de documento o escrito, asimismo estudios especiales como la determinación de contemporaneidad para establecer el fraude ideológico; disciplina que en otros países suele llamársele: Pericia Caligráfica, Documentoscopía, Grafística, etc.)[1].

Esta tarea, cuando es necesaria, se le encomienda a los Peritos Judiciales Grafotécnicos, debidamente inscritos en el Registro de Peritos Judiciales del Distrito Judicial en el que se esté llevando a cabo el proceso, quienes luego de cumplir con una serie de pasos procedimentales, que van desde la aceptación del cargo, hasta la sustentación de su pronunciamiento en la correspondiente Audiencia, deben de someterse a un “examen” respecto de los “argumentos” que los han llevado a las conclusiones presentadas, siendo esa instancia en la que el Juez, tomará contacto con las cualidades o falencias de tal pronunciamiento pericial, para que al momento de su sentencia, tenga en cuenta el aporte respectivo de la información recaudada, la que podrá o no serle de utilidad para un mejor resolver.

En éstas circunstancias tengamos presente que dentro de la actividad procesal a la que estamos refiriéndonos, las partes intervinientes se encuentran garantizadas por uno de los “Principios del Derecho”, que es el del “Debido Proceso”, que no es sino, el que se cumpla con lo que está previsto en la norma adjetiva.

Es decir, si alguna de las partes sintiera verse perjudicada con el resultado de la pericia grafotécnica, debido a un inadecuado empleo de los procedimientos previstos en la ley para la solución de la cuestión que convocó a éste órgano de auxilio judicial, tendrá expedito su derecho para “Observar” tal pronunciamiento y comprobar que así ha ocurrido.

Pero que implica el “observar” un pronunciamiento pericial grafotécnico, decir simplemente “Pues no estoy de acuerdo con las conclusiones”, o también “Los Peritos han equivocado sus conclusiones por favorecer a las partes”, o sino “Observo la pericia, porque se han parcializado los peritos con la otra parte”; etc.; he podido verificar éstas y otra suerte de variedad de observaciones más o menos parecidas; y ya, lo que de hecho, no constituyen observación alguna, como lo prevé la norma o como la técnica lo aconseja. Esto suele deberse al desconocimiento de cómo habrá de emplearse la denominada “Técnica de las Observaciones a un Pronunciamiento Pericial”, que para nuestro asunto, se trata de una Pericia Grafotécnica.

Justamente, el presente tema se desarrollará sobre éste tópico, de tal forma que se puedan conocer aquellos detalles que son de gran utilidad para generar unas “Observaciones” útiles y acordes con el caso particular.

B.     DE LA FORMACIÓN DEL PERITO GRAFOTÉCNICO

En principio; y, como es lógico, habremos de informarnos sobre lo inherente a los Peritos Grafotécnicos que suelen incorporarse al Registro de Peritos Judiciales (REPEJ), conociendo lo relacionado con su formación, ya que ésta no es autodidacta sino del tipo escolarizado.

Téngase en cuenta que a la fecha, la única Institución que tiene como función regular la preparación de éstos especialistas, es la Policía Nacional del Perú; no porque de por sí tenga la “exclusividad” del desempeño de ésta parte del conocimiento humano, sino porque el manejo de la Criminalística, ciencia dentro de la que la Grafotecnia constituye una de sus ramas o disciplina auxiliar, es un arma fundamental en la lucha contra la criminalidad y entonces es menester que forme a sus cuadros profesionalmente.

Es así que, dentro de la adquisición de la Especialidad Profesional de Criminalística[2] (otras son la de Orden y Seguridad, Investigación Criminal, Inteligencia; y, Administración), sus efectivos que pueden provenir de la Jerarquía de Oficiales Policías o Sub Oficiales Policías (cabe la aclaración que éstos hacen la carrera policial del nivel Profesional o Técnico durante 5 años los primeros; y, 3 años los segundos), quienes luego de haber tomado conocimiento amplio sobre la materia Criminalística durante la etapa de formación en el Centro de Instrucción PNP, así como de sus ramas, pueden optar por seguir posteriormente Cursos de Post Grado, a nivel de Capacitación (240 hs. académicas) y luego de Especialización (360 hs. académicas) en ciertas disciplinas, como es el caso particular de la Grafotecnia[3]; lo que aparejado a un desempeño posterior durante la actividad pericial práctica, les irá proporcionando la suficiente experiencia que le permita ir consolidando mejor sus habilidades periciales.

Pero, como no todo se cumple adecuadamente debido a múltiples factores y circunstancias, nos damos con la siguiente problemática :

§  En cuanto al desempeño en la especialidad adquirida : Habíamos dicho que el personal policial, se prepara en diversos campos ocupacionales, uno de ellos el de Criminalística; y, consecuentemente al graduarse éstos efectivos, deberían por simple lógica ser designados para prestar servicios en su totalidad (nos referimos a los de la especialidad particular adquirida) a dependencias en las que se apliquen éstos conocimientos, como por ejemplo las actuales Oficinas de Criminalística de las distintas Direcciones Especializadas o Territoriales, sino a la propia Dirección de Criminalística (Lima-Perú), en especial al área de Grafotecnia, pero esto no sucede así; ya que al existir una abundante demanda del servicio policial para el resguardo de la “Seguridad Ciudadana” (actividad propia de la primera de las especialidades, que el Orden y Seguridad), hace que la gran mayoría de éstos efectivos policiales con calidad de especialistas profesionales en Criminalística, culminen siendo destacados a actividades de “prevención” y no de su propia especialidad, paso a citar el siguiente caso: me desempeñaba como Jefe de Investigación Criminal en la Ciudad de Arequipa; y, durante un servicio, pude percatarme de la presencia de un Oficial PNP de reciente egreso, subido en una motocicleta de la Policía de Tránsito; entablada la conversación propia de las circunstancias, le pregunté ¿qué especialidad tenía?, respondiéndome que pertenecía a la Especialidad de Criminalística, habiendo sido capacitado como Perito en Balística Forense; a lo que le inquirí; y, ¿por qué no has sido asignado a la Oficina de Criminalística de Arequipa?, me dijo que él así lo había solicitado, pero dado que faltaban Oficiales PNP para la Unidad de Tránsito, es ahí donde fue asignado. Primer aspecto entonces que afecta al otrora denominado Sistema Nacional de Criminalística.

§  En la mayoría de los casos, son muy pocos efectivos, que una vez especializados son asignados a éstas dependencias en donde se ejerce la actividad Grafotécnica; téngase presente que tratándose de los Oficiales de reciente egreso, necesariamente al cabo de los dos primeros años de su carrera que prestan servicios en la Capital de la República (Lima), por imperativo de la normatividad administrativa que rige los ascensos, deben de pasar a prestar servicios fuera de ésta para que cumplan servicios en “Provincias”, y la gran mayoría, no son asignados a alguna de las “Provincias” (parte de las Regiones) que cuentan con Oficinas de Criminalística debidamente implementadas (hay Regiones que no tienen éstas OFICRIs bien definidas aún); y, consecuentemente quedan “descontinuados” en la aplicación de sus conocimientos criminalísticos especializados, ya que al ser “reasignados” al desempeño de funciones propias de otra especialidad ajena a la Criminalística (salvo casos en los que se les asigne a Investigación Criminal, en la que se tiene estrecha vinculación con la Criminalística; y por ende con la Grafotecnia) quedan apartados de su especialidad. En cuanto a los Sub Oficiales, a veces no sucede lo mismo siendo así que al ser la rotación laboral menos apremiante, pueden permanecer durante un mayor tiempo en el ejercicio de la especialidad y en la mayor de las veces con las mismas calidades que el Oficial, refiriéndonos al “Status” de Perito Criminalístico, en todo caso de “Perito Grafotécnico”, algo que en el fondo es contradictorio. Tenemos el ejemplo de un Sub Oficial PNP que ha seguido la Especialidad de Grafotecnia en la Escuela de Criminalística (Lima), encontrándose prestando Servicios en la OFICRI de Arequipa, una vez al retorno de sus estudios, puede proseguir laborando en ésta misma dependencia como Perito Grafotécnico, a diferencia del Oficial del ejemplo anterior.

§  Finalmente, se tiene el caso de aquellos miembros de la PNP, que perteneciendo a otras Especialidades o Campos Ocupacionales de la Policía, lejos de seguir Cursos de Capacitación o Especialización en su materia profesional, optan por acceder a Cursos de Grafotecnia, no con la intención de buscar su “re categorización” de especialidad, sino por el tan solo hecho de que en ésta función en particular -puedan ejercer como “Peritos Grafotécnicos” (no en la Capital de la República), en Provincias pertenecientes a otras Regiones Políticas, en donde con ocasión de su participación dentro de los procesos civiles (una vez incorporados al REPEJ), están afectos al percibo de los “Honorarios Profesionales” con ocasión de su nombramiento, accediendo de ésta forma a un ingreso que incrementa su remuneración regular; entonces, éstos “Especialistas”, aparte de no contar con la Especialidad Profesional de “origen”, tampoco han tenido la “experiencia mínima necesaria” (que se adquiere trabajando en las Oficinas de Criminalística) como para desempeñar una actividad de tanta trascendencia, con los riesgos inherentes para las partes del proceso, hecho que está demás mencionar. Culminando con el ejemplo, tengo el caso de personal policial que prestaba servicios en un Establecimiento Penal, siendo proveniente de la Especialidad de Orden y Seguridad, con la Jerarquía de Sub Oficial de Primera PNP, que se presentó al “Curso de Especialización en Grafotecnia” a dictarse en la Escuela de Criminalística, logrando aprobar los exámenes, alcanzar vacante, y seguir los estudios correspondientes; el que al término del proceso de especialización, volvió a su dependencia de origen (que no era la Ciudad de Arequipa); y, al tiempo me enteré que estaba realizando Peritajes Grafotécnicos, no por el REPEJ, sino como “Perito de Parte”, ¿Ud. qué opina?.

Vemos entonces que hay “grandes conflictos” que hacen que “muy pocos” de los miembros de la PNP, prosigan con una actividad netamente de especialización en materia Grafotécnica, siendo reducida la “oferta” de éste servicio a las Autoridades y ciudadanía que los requieren a nivel nacional. Esta situación se agudiza particularmente, cuando “miembros policiales”, habiendo seguido otros cursos de especialización en Criminalística, tales como el de “Inspecciones Técnico Criminalísticas”, “Análisis de Moneda”, “Identificación Policial”, etc., estando ya retirados de la Institución, sorprenden a los juzgados y se hacen nombrar “Peritos Grafotécnicos”, con las consiguientes implicancias por su intervención nada regular contra las partes. Caso muy diferente la situación del personal policial en Retiro, quienes encontrándose debidamente especializados y con la experiencia suficiente, brindan el apoyo con éstos conocimientos a los distintos órganos judiciales, del Ministerio Público y ciudadanía, como se suele verificar a lo largo del territorio nacional.

Hasta el momento, nos hemos ocupado del caso de los miembros de la Policía Nacional del Perú y la modalidad de lograr la Capacitación o Especialización en “Grafotecnia”; pero esto no constituye la totalidad de la fuente generadora de Grafotécnicos, también se han dado otros casos que son el “lunar” en el universo.

Complementario a lo que es materia de nuestra atención, podemos comentar que en el mes de Enero del año 2004, en la Región Piura (Ciudad de Piura, Capital de la Región) se llevó a cabo el Dictado del “Primer Curso de Formación y Capacitación para Peritos Judiciales en la Especialidad de Grafotecnia”[4], con el auspicio de la Corte Superior de Justicia de Piura; así como del Ministerio Público del mismo Distrito Judicial, impartiéndose capacitación a más de cuarenta profesionales, entre los que se encontraban: Abogados, Contadores, Ingenieros; y, miembros de la Policía Nacional, unos en Situación de Retiro y otros en Actividad, provenientes de Tumbes y Piura, Curso que tuve a mi cargo completamente, entre fines de Enero y la primera semana de Marzo.

Posteriormente, a fines de ese mismo año, la Universidad Alas Peruanas-Filial Arequipa, tuvo a su cargo el dictado del “Diplomado en Peritación Grafotécnica”[5], que fue conducido por la Escuela de Derecho y Ciencias Políticas, el que tuviera una duración de diez (10) semanas presenciales y fue dirigido a Profesionales de las Carreras de Derecho, Contabilidad, Ingenierías, Administración, etc., como a Oficiales de la Policía Nacional y de la Fuerza Armada, diplomado que se inició la primera semana del mes de Octubre, en donde también compartiéramos con otros peritos la responsabilidad docente; esto en atención a una gran demanda por parte de los profesionales de ejercicio liberal para tener acceso a ésta especialidad de la Criminalística, que tenía mucho que ver con el desenvolvimiento de sus actividades profesionales, como también para satisfacer la demanda del Distrito Judicial de Arequipa, en razón de que concordante con la normatividad vigente, cada juzgado debiera por lo menos tener la posibilidad de contar con más de dos peritos[6], a los cuales deba de nombrar rotativamente; y, no lo que venía ocurriendo al no pasar en su totalidad de diez (10) los peritos inscritos en el REPEJ, quienes se hacían cargo de éstos nombramientos; y, en donde algunos Juzgados tenían a sus “Peritos de Cabecera”, quienes eran los titulares de los indicados.

Fueron hasta ése momento, las únicas oportunidades que se tiene conocimiento, en las que entidades ajenas a la Policía Nacional del Perú, tomaron la decisión de asumir la tarea de formar “Cuadros” de Grafotécnicos con responsabilidad y solvencia.

C.     DEL PRONUNCIAMIENTO PERICIAL

Habiendo quedado en claro, lo vinculado a la formación de los Peritos Grafotécnicos, veamos ahora lo relacionado con su pronunciamiento pericial.

La metodología utilizada por el personal que ha sido formado dentro de la policía como tal, tiene una nomenclatura determinada por su normatividad institucional, la que es mantenida en tanto el perito se desempeñe en la áreas de Grafotecnia y como funcionario del Estado; pero cuando “ejerce” como “Perito Judicial” en Provincias (habíamos dicho que ésta calidad no puede ser desempeñada en la Capital de la República, pues así no lo admiten las Cortes Superiores de Justicia de Lima, Callao; y, del Cono Norte de Lima; otorgando ésta responsabilidad a los miembros de la policía peritos grafotécnicos en situación de retiro), adoptan similar estructura, habiendo también alguna que otra diferencia de carácter formal, pero en el fondo es muy parecida.

En cuanto a lo sustantivo, vemos que no hay variación, pero en donde sí vemos la diferencia es en lo que corresponde a las “ilustraciones” (Anexos), ello es debido a que como ésta actividad es remunerada, entonces el importe de los costos del peritaje son cubiertos con tales honorarios designados judicialmente, salvo el caso particular de aquellas pericias de parte, cuya estructura depende de la formación y metodología profesional de cada perito, así como los costos de elaboración del peritaje.

En cuanto al fundamento doctrinario en que se encuentran respaldados los pronunciamientos periciales, tenemos que la formación dentro de la institución policial en ésta materia proviene del contenido que obra en la actual bibliografía en uso por ésta Institución[7], que viene fundamentalmente de la Escuela de Félix Del Valatierro, complementada con otras como las de Edmond Locard, Jean Gayet; y, Del Picchia Filho (Padre); esto es debido a que fueron muy pocos los miembros de ésta Institución (entonces Policía de Investigaciones del Perú) que se beneficiaron con la adquisición de conocimientos en el extranjero y se encargaran de difundirlos a su retorno al país. El año 1971, se creó el Instituto de Criminalística en la ex Policía de Investigaciones (hoy denominada Escuela de Criminalística), entidad en la que aquellos Oficiales PIP que fueran especializados en el extranjero, tuvieron la tarea de impartir conocimientos a una primera promoción de sus colegas; y, en adelante, la mejora de éste bagaje doctrinario ha sido dependiente del interés de cada especialista egresado, habiendo entonces aquellos quienes únicamente quedaron con el conocimiento impartido por sus profesores; y, otros que los han profundizado accediendo a fuentes bibliográficas del extranjero; así como participando en eventos internacionales sobre el tema. Hay que reconocer, que en materia bibliográfica especializada en Grafotecnia, existe una casi nula o escasa producción; y, ni qué decir respecto de la importación de libros, los que por tener un mercado muy restringido, no son rentables para las grandes librerías, siendo su importación y comercialización bastante onerosa.

Podríamos entonces identificar tres grandes grupos de personas que suelen ejercer como Peritos Grafotécnicos: Quienes desconociendo completamente la materia grafotécnica, pero que viéndose amparados con certificaciones obtenidas en materias Criminalísticas, que han tenido contacto muy superficial con el contenido grafotécnico, tienen la oportunidad de sorprender a las autoridades judiciales e incorporarse al REPEJ, emitiendo luego pronunciamientos periciales bajo la denominación de “Pericias Grafotécnicas” o sino “Peritajes Caligráficos” o tal vez “Peritajes Grafológicos”, sin mayor reparo. Otros que habiendo estancado los conocimientos adquiridos en la etapa de Capacitación o Especialización lograda en la Institución Policial; y, que siendo hechura de sus propios errores, igualmente se integran al Registro de Peritos Judiciales de su Distrito; y, cumplen con aceptar los nombramientos y con el encargo pericial; situación que suele ser puesta en evidencia, cuando el perito de parte “doctrinariamente adversarial” puede llegar a poner en evidencia los “errores técnicos” en los que éste ha incurrido; y, por último, tenemos a quienes contando con la Especialidad Profesional en materia del Análisis Grafotécnico, se han preocupado por ampliar y actualizar éstos conocimientos, brindando un aporte especializado más sólido y por que no, empleando una mejor metodología de trabajo.

 Esta situación, permite poner de manifiesto cierta “fluctuación” entre los resultados de exámenes periciales como “confiables” y “poco confiables”, dejando de lado aquellos producidos por los del primer grupo que son de “calidad altamente dudosa”.

Si tomamos en cuenta la forma cómo se “explota” la información contenida en éstos pronunciamientos, veremos que las partes se encuentran por así decirlo “indefensas” respecto de los citados; y, peor aún cuando los Abogados patrocinantes, desconocen los temas de la materia por las razones ya expuestas, dándose entonces circunstancias en las que las personas son objeto de sentencias influidas –solo por decirlo así- aunque ya sabemos que las conclusiones de los pronunciamientos periciales “no son vinculantes” para el juzgador.

Por suerte, en aplicación de la garantía del “Debido Proceso”, hoy en día con mayor frecuencia las partes involucradas, pueden acceder a profesionales que reúnen determinadas cualidades tanto Técnicas, como Doctrinarias en materia Grafotécnica, a las que recurren como una “última alternativa”, trayendo como resultado que se le reste el mérito probatorio a aquellas pericias grafotécnicas “deficientes”, lográndosele justicia para éstas.

Como anécdota, podemos comentar la forma cómo se obtienen en muchas oportunidades, resultados hasta cierto punto fraudulentos:

·         Existen pronunciamientos periciales, en los que los peritos, han confundido lo que vienen a ser las denominadas “Características Generales” (o también denominadas características de estructura o composición gráfica), con las “Características Particulares”; por ejemplo, resaltan entre otras diferencias, la “disimilitud” que hay entre un trazo magistral prolongado sinistroenvolvente, de las muestras de comparación, con uno prolongado cóncavo de la muestra dubitada, característica ésta que no es sino parte de la forma de la estructura complementaria que es una característica general; y, sin embargo, no hacen referencia alguna a la “intersección” que en todos los casos se da, de éste mismo trazo con la línea de pauta del sello de post firma, lo que sí es un “Gesto tipo”, “Manerismo” o “Idiotismo gráfico”, es decir, una Característica Particular. Esto les permite llegar a conclusiones categóricas, afectadas por la interpretación errónea de lo identificado por los peritos.

·         Otro caso, referente a la idoneidad de las muestras materia de comparación; se tiene una firma dubitada puesta en un Título Valor; y, se confronta con otra firma única, puesta en otro documento cuya data es posterior en cinco años, no habiendo forma de obtener definitivamente más muestras; pese a ello, los peritos emiten opinión categórica, sea de autenticidad o falsedad. Este pronunciamiento, no debería de categorizarse, ya que para ser idóneas las muestras de comparación, deben de cumplir con los requisitos previstos en la doctrina universalizada.

·         Tenemos el caso de peritos, que ante la abundancia de las muestras de comparación, se permiten el lujo de “seleccionar” aquellas que favorecen su posición antelada, de tal forma que quede corroborada ésta; y, para completar el pronunciamiento, dejan de utilizar en el Anexo ilustrativo, las vistas de aquellas firmas que comprometerían su posición, buscando las más “idóneas”, pero para sustentar lo que ya tenían anticipado.

Como se puede apreciar, se tienen circulando en distintos procesos judiciales, pronunciamientos periciales de todas las calidades y matices. Pero por suerte, existe el instrumento oportuno para dar solución a ésta problemática.

D.     LAS OBSERVACIONES AL PERITAJE GRAFOTÉCNICO

Ya habíamos manifestado líneas atrás que una de las formas de poder hacer frente a pronunciamientos periciales deficientes incorporados a los procesos, lo constituye la formulación de las denominadas “Observaciones Periciales”[8].

Entonces tenemos que la elaboración de las citadas observaciones, necesariamente debe recaer en aquellos expertos que cuenten con una buena base doctrinaria y experiencia suficiente, ya que si se recurre a quienes adolecen de las mismas deficiencias, como las señaladas en el literal precedente, estaríamos en las mismas condiciones.

Es indispensable pues para la elaboración de unas observaciones adecuadas, que se cumpla con los pasos siguientes:

·         En principio, que el perito a cargo de las observaciones, tenga a su disposición un ejemplar del pronunciamiento pericial a observar, con todos sus Anexos, es decir que se cuente con el documento completo.

·         Tener acceso a los “documentos” que contienen las “muestras materia de estudio” (dubitadas y de comparación), lo que permitirá al perito a cargo de las observaciones “verificar” la idoneidad de las mismas.

·          Disponer del “tiempo necesario” para su análisis, no olvidemos que ésta actividad requiere de mucha observación.

Hechos los análisis necesarios, se procederá a la elaboración del documento en el que se plasman las “vulnerabilidades técnico-doctrinarias” que se han podido detectar en la pericia observada, las que se dirigen a la verificación de dos grandes aspectos:

·         Comprobación de las deficiencias de “Forma” del documento, como son la verificación de la metodología utilizada, verificación de la aplicación del equipo e instrumental que se dice haber utilizado (qué tendría que hacer por ejemplo el uso de una “Regleta Milimétrica” o “Plantilla de Osborn”, en la verificación de un supuesto “paso mecánico” en una impresión lograda por una impresora de tinta de computadora); y, otros aspectos que caen dentro de éste punto.

·         Comprobación de las deficiencias de “Fondo”, es decir, se examina el manejo doctrinario del perito, para comprobar si éste conoce plenamente o no el conocimiento propio de la disciplina grafotécnica, sólo por citar el ejemplo: cumplió con tomar las denominadas “Muestras Exprofesas” con el protocolo establecido por la doctrina o no.

El perito observante, según sea el caso, puede conforme a lo solicitado por la parte requiriente, llevar a cabo dos actividades, como son:

·         Confeccionar el “Pliego Interrogatorio” para que sea respondido por los Peritos durante la sustentación de su pericia en la Audiencia de Pruebas, de tal forma que sea el Abogado patrocinante de la parte, quien formule las preguntas; y, a quien habrá que informar sobre el ¿por qué? de las indicadas, en razón de que posteriormente y de acuerdo a las respuestas que proporcionen los peritos examinados, deberá de preparar las ampliaciones a dichas observaciones, para resaltar los aspectos controversiales de las respuestas obtenidas.

·         El otro punto, es que habiendo elaborado el “Pliego Interrogatorio”; el perito observante, acompañe al Abogado a la Audiencia respectiva, para que ante las respuestas que brinda el Perito Judicial, éste elabore de inmediato la “repregunta” en uno u otro sentido, de tal forma que resalte más la vulnerabilidad encontrada, pregunta que obviamente no podrá hacerla él mismo, sino que se la alcanzará al Abogado patrocinante para que éste la formule.

·         Un  último aspecto, estaría dado, al término de la Audiencia de Pruebas, en que teniéndose un plazo perentorio previsto en la ley, para la presentación de las ampliaciones a sus observaciones realizadas en ésta diligencia, el propio perito observante, elabore el documento denominado “Observaciones a pronunciamiento pericial”, en el que se contengan los suficientes argumentos científicos y técnicos que sustentan la posición del observador; es más, a éste documento que presenta el Abogado en mención, lo acompañarían ilustraciones que grafiquen los aspectos materia de las observaciones, resaltando las contradicciones doctrinarias en las que aquellos han caído.

Como se puede apreciar, éste no es un trabajo de novato o de perito inexperto, se requiere de un profesional experimentado y con dominio del tema, ya que el resultado que se busca, como bien se ha manifestado anteriormente, en el peor de los casos es restar el mérito probatorio del pronunciamiento para que cese el daño; y, en el mejor, que se desestime la pericia y se designen nuevos peritos, quienes habrán de dedicarse con mayor cuidado a su estudio y elaboración del pronunciamiento, pero ya anticipados de las vulnerabilidades doctrinarias de sus antecesores; y, si de ser el caso se trate, en que ellos también mantengan una posición compatible con la de sus predecesores, entonces tendrán la meticulosidad de argumentar como es debido su dictamen pericial; en cualquiera de ambos casos, se busca proceder con idoneidad y no con ligereza.

No falta quienes asumen una posición muy “radical”, al calificar al “Perito Observante”, como aquel profesional contratado para desbaratar a como dé lugar el pronunciamiento de los “Peritos Judiciales”, esto no es así, el “Perito Observante” se convierte en prácticamente un “Verificador Técnico Privado”, quien no fue contratado para ataca al perito oficial, sino su conocimiento e intervención está destinada a “analiza” tanto la metodología empleada, como evaluar la aplicación de las técnicas previstas para cada caso en particular

E.     HAY SANCIONES PARA LOS PERITOS CUYO PRONUNCIAMIENTO HA SIDO OBSERVADO Y SE HAN ACREDITADO SUS DEFICIENCIAS

¿Qué pasa si se logra verificar deficiencias en cuanto a la formulación de una pericia grafotécnica?

Si esto es así, por haber sido puesto en evidencia mediante la actuación de las “Observaciones” ¿Hay sanción para el Perito?. Al respecto, si lo actuado por el Perito denota un evidente “dolo”, cabría una denuncia penal con la sanción prevista en el Código Penal Peruano[9]; y, privativamente, si el Perito perteneciendo a la Policía Nacional del Perú, practica un pronunciamiento pericial en el ejercicio de sus funciones, también podría ser procesado en el Fuero Privativo de la Zona de Policía[10]; y, en instancia previa, ser objeto de una “Investigación Administrativo Disciplinaria”; pero todo ello es de carácter normativo, significando que también existe una instancia Técnica, pero sólo cuando el pronunciamiento pericial grafotécnico ha sido elaborado en una dependencia de criminalística de la policía, como es el de ser sometido a la denominada “Junta Colegiada de Peritos Grafotécnicos” de la Dirección de Criminalística (cuya existencia y regulación fue a instancia del autor del presente artículo cuando se desempeñaba como Director Nacional de Criminalística, el año de 1997), en cuyo caso extremo, se llega a “cancelar” la calidad de “Perito Grafotécnico” del infractor[11].

Lo curioso, es que son muy pocos los Peritos Grafotécnicos en el Perú, que hayan sido “Sancionados Penalmente” por infracciones evidentemente dolosas de éste tipo como resultado de un Proceso Penal Común o Privativo; y, menos que hayan sido sancionados por la Junta Colegiada de Peritos (aquellos que pertenecen a la Policía Nacional del Perú), hecho que no significa que no hayan casos en los que quedó acreditada la deficiente labor de éstos en algunas intervenciones, pero tomemos en cuenta que la decisión de la apertura de un proceso administrativo, penal común o privativo o el técnico normativo, está puesta en manos únicamente de las personas del proceso; y, si el Juez no asume la posición correspondiente (poner en conocimiento del Ministerio Público) o la parte agraviada no toma la decisión de formalizar la denuncia o la queja, entonces se seguirá como hasta la fecha, con muy contadas excepciones.

Justamente ésta situación, permite a quienes desempeñándose como “Peritos Policiales o Judiciales”, pese a habérseles demostrado “deficiencias” en sus pronunciamientos, prosigan con ésta actitud, con total “confianza”, hecho que es aquilatado por quienes pretenden ganar un proceso judicial amparándose en “Peritos” que en lugar de ser calificados de ésta forma, bien debieran merecerse el apelativo de “Mercenarios” como expresamente lo cito en mi Libro[12].

Veamos el siguiente caso ocurrido en un Distrito Judicial que no es el de Arequipa y hace ya algunos años, en el que: “Un perito, fue nombrado para emitir pronunciamiento pericial; y, «retuvo» indebidamente por más de tres (03) meses, en su poder el expediente que fuera recogido para realizar su estudio pericial y emitir pronunciamiento, pese a que éste mismo lo hubo solicitado por no más de ocho (08) días”; y, ¿Qué le pasó al perito, fuera de ser conminado en más de una oportunidad para que lo devolviera?, pues ¡Nada!. En otro caso, otro Perito, emite pronunciamiento categórico respecto de una firma de una persona inexistente, confrontada contra una copia fotostática, de justamente una Libreta Electoral obtenida fraudulentamente a nombre de esa persona inexistente (no aparecía inscrita en los Archivos del Registro Electoral del Perú) ¿Qué le parece a Ud.?.

F.      CONCLUSIÓN

La incorporación de las “Observaciones” dentro de la etapa procesal civil en el Perú, forma parte del derecho al debido proceso, garantizado por la Constitución Política del Estado; y, que tiene por objeto ayudar al afectado por las conclusiones de un Peritaje Grafotécnico, parcial o totalmente ajeno a la verdad científica, a comprobar si éste pronunciamiento se encuentra resguardado de las formalidades propias de un estudio que tiene sus bases en el conocimiento científico, expresado en la “doctrina” vigente sobre la materia, en estricta sujeción al derecho y a la justicia.

 



[1] POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ; “Manual de Criminalística”, Servicios Gráficos JMD, Lima-Perú, 2006.

[2] LEY ORGÁNICA DE LA POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ (LEY N° 27238, del 21DIC99); Art. 8° (5).

[3] OP SIT.

[4] Organizado y conducido por el Instituto “PROJUSTICIA” (RVM. N° 210-2001-JUS), dirigido por el Dr. Javier SALAZAR SOPLAPUCO.

[5] Resolución N° 155-2004-FDYCP-UAP, del 10AGO04; de la Universidad Alas Peruanas, Facultad de Derecho y Ciencias Políticas.

[6] NUEVA LEY ORGÁNICA DEL PODER JUDICIAL (D. Leg. N° 767), Art. 274°.

[7] POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ-Dirección de Criminalística, “Manual de Criminalística”, Servicios Gráficos J M D, Lima-Perú, 2006, pág. 450-564.

[8] CÓDIGO PROCESAL CIVIL; Art. 266° : “OBSERVACIONES: Los dictámenes periciales pueden ser observados en la audiencia de pruebas. Las observaciones y las correspondientes opiniones de los peritos se harán constar en el acta. Las partes podrán fundamentar o ampliar los motivos de sus observaciones, mediante escrito que debe presentarse en un plazo de tres días de realizada la audiencia. Excepcionalmente el Juez puede conceder un plazo complementario”.

[9] CÓDIGO PENAL; Art. 409° “FALSEDAD EN JUICIO: El testigo, perito, traductor o intérprete que, en un procedimiento judicial, hace falsa declaración sobre los hechos de la causa o emite dictamen, traducción o interpretación falsos, será reprimido con pena privativa de libertad, no menor de dos ni mayor de cuatro años...”.

[10] CÓDIGO DE JUSTICIA MILITAR; Art. 303° “El militar que actuando como testigo, perito, traductor, interprete que en un procedimiento judicial hiciese a sabiendas una falsa deposición sobre los hechos materia del procedimiento, o emitiese dictamen falso o efectuase traducción o interpretación falsa, será reprimido con prisión si la falsedad se refiere a hechos que puedan ejercer influencia en la decisión judicial y con reclusión militar en los demás casos...”.

[11] RESOLUCIÓN DIRECTORAL N° 005-97-DINCRI-PNP/EM (02DIC97): “Aprobando la Guía de Procedimientos de la Junta Colegiada de Peritos Grafotécnicos”, F. 2. Si las conclusiones no estuvieran sustentadas en forma técnica-científica y doctrinariamente, los peritos se harán acreedores a lo siguiente ... c. Inhabilitación indefinida, con comunicación al INCRI (Instituto de Criminalística) para su anotación en el Libro de Registro de Peritos...”.

[12] RODRÍGUEZ REGALADO, Pablo A.; “La Prueba Pericial Grafotécnica en el Proceso Civil”, Primera Edición, Tipografía “El Alva” S. R. L., Lima-Perú, 1996, pág. 27 : “...y, en tercer lugar, informarnos sobre la idoneidad moral y profesional del mismo, no sea que más adelante se tenga que lamentar un resultado fuera de la verdad, con el consiguiente perjuicio en el derecho invocado por habernos encontrado con uno de los denominados mercenarios de la Criminalística”.

  • Escrito por Pablo A. RODRÍGUEZ R.
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RESUMEN PROTOCOLO DE VIDEOGRAFIA FORENSE

NELSON RODRIGUEZ ORTEGA - COLOMBIA
8. DEFINICIONES CONCEPTUALES
Para efectos de este procedimiento se entiende por

PLANOS VISUALES:

8.1. Plano general: Son planos que muestran el aspecto general del sitio ó lugar donde sucedió el hecho materia de investigación, antes de que sea modificado el estado original en que se halla el lugar y los EMP. Es el plano más abierto que facilita la ubicación.

8.2. Plano medio: Es un plano más cerrado ó pequeño que el general.

8.3. Primer plano: Son planos donde el elemento principal materia de investigación aparece en relación con los objetos próximos a él.

8.4. Primerísimos Planos: Son planos que se realizan sobre los elementos u objetos encontrado en el lugar de los hechos, buscando fijar características y particularidades del elemento grabado en video.

Leer más: RESUMEN PROTOCOLO DE VIDEOGRAFIA FORENSE

  • Escrito por Nelson R.
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IDONEIDAD DE LAS MUESTRAS DE COMPARACIÓN PARA UN ESTUDIO DE FIRMAS

“IDONEIDAD DE LAS MUESTRAS DE COMPARACIÓN PARA UN ESTUDIO DE FIRMAS”

Dr. Pablo A. RODRÍGUEZ REGALADO

Coronel PNP (r) – Abogado – Perito Criminalístico

Doctor en Ciencias Forenses y Criminalística

http://sites.google.com/site/parodriguezr

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A.     INTRODUCCIÓN

La interacción de los hombres tiene como un gran medio social vinculante, la presencia de los llamados “documentos escritos”, que le permiten consolidar o acreditar situaciones diversas. Es el caso de aquellos que nos sirven de una parte como medio para identificarnos, por otra para acreditar actos públicos o privados, como también podría ser el de plasmar hechos o datos, entre otras finalidades.

Es en éste sentido, que los documentos escritos de mayor complejidad criminalística, son aquellos que van a contener como elemento “validante” del acto que representan, la denominada “Firma” del o los obligados o intervinientes. Así, por ejemplo, tenemos la firma del funcionario responsable, en una Resolución –Judicial, administrativa o de otra índole-; de la persona titular de un documento de identidad –Pasaporte, Carné de Extranjería, Documento Nacional de Identidad, etc.-; de los celebrantes de un Acto Jurídico -como puede ser un Contrato de locación de servicios, de compra venta, de alquiler, etc.-; y así, de ésta forma nos vemos envueltos en un universo de documentos escritos, que en su mayoría tienen como parte primordial “una o más firmas”.

Gran parte de los conflictos sociales se ven comprometidos con la veracidad de lo que ese documento escrito representa y para cuando el llamado a reconocer su firma, expresa que ésta “no lo es”, entonces surge un problema bastante delicado con implicancias que suelen ser aún mayores. ¿Qué nos queda entonces por hacer ante éste hecho?. Por suerte contamos con una “disciplina” para unos y “ciencia” para otros, sea cual fuere el caso, se vale de conocimientos y técnicas de análisis, que permite informarnos en cuanto a la firma controversial, si se encuentra comprendida en alguna de las tres calidades que enunciamos a continuación: Saber si la firma negada, es una firma “Adulterada o Disfrazada” (es decir, que proviene del puño gráfico de la persona a la que le está siendo atribuida, pero que no guarda estrecha relación de semejanza con la firma que aquella tiene desarrollada para ser empleada en todos sus actos; y, que se constituye en su identidad gráfica pública o privada); o sino, podría tratarse de una firma “Falsa” (cuando ésta proviene del puño gráfico de persona distinta a la del titular, respecto de quien se pretende adjudicar el origen); como también pudiera ser el caso de una firma calificada como “Auténtica” (que efectivamente proviene del puño gráfico de su titular y guarda relación evidente con su identidad gráfica)[1], en suma, este cuerpo de conocimiento al que nos estamos refiriendo recibe en nuestro medio el nombre de Grafotecnia” (“…Por esto, con sus principios, normas y leyes generales, la Grafología tomó ya un aspecto indiscutiblemente científico. Los métodos de identificación se fueron perfeccionando y lograron cobrar organismo propio y apto para las experiencias probatorias más indispensables en todos los pueblos y en todas las legislaciones. Modernas aplicaciones fueron informando el sistema; se sentaron bases que progresivamente sirvieron para la más adecuada manera de diferenciar todas y cada una de las escrituras o manuscritos y se preparó así camino a una nueva ciencia, calificada con el nombre de Grafotecnia, que es la misma Grafología, ya desarrollada por su propia obra y con fines puramente prácticos[2]…”).

En todo caso y a modo de ilustración, debemos saber que ésta rama del saber humano aún viene siendo objeto de una particular controversia y ésta se encuentra circunscrita al hecho de que aún no se tiene consenso en cuanto al término que la defina con propiedad; por ello es que en unas sociedades suele conocérsele como Grafotecnia, Grafística, Grafocrítica, Grafoscopía, Pericia Caligráfica, Documentoscopía, Documentología, etc., lo que en realidad no tiene gran significancia, puesto que se conoce el “Objeto de estudio”, siendo al menos un punto de partida (“Puesto que todos los términos que se definen son definidos mediante otros términos, es evidente que el conocimiento humano debe siempre contentarse con aceptar algunos términos como inteligibles sin definición, con el fin de tener un punto de partida para sus definiciones”. BERTRAND RUSSELL[3]). Pero sí, está el hecho de tenerse disponible un cuerpo de doctrina, así como la existencia de métodos, procedimientos y técnicas propias de éste dominio, que permiten llegar a una conclusión categórica, que resuelva el problema materia de controversia; y no nos deje como en un principio o peor aún.

Justamente ésta problemática, bastante común en nuestro medio, y que de seguro lo es también para otras sociedades, es de la que nos haremos cargo durante el desarrollo del presente artículo, interés que pongo en él desde hace algún tiempo y que resulta de una investigación experimental teórico-aplicativa, en la que he actuado como observador participante, esperando sea de interés y utilidad para el lector, cuando no de punto de partida para sus propias investigaciones.

B.     ANTECEDENTES

01.          En cuanto al marco teórico al respecto

¿Qué conocimiento nos da las pautas necesarias para la solución de ésta problemática surgida a raíz de la negativa para reconocer la autoría de una firma?. Como bien lo tenemos expresado, corresponde su temática al conocimiento Grafológico que se constituye en parte del dominio de la Grafotecnia, que entre otras cosas, nos permite informarnos sobre las circunstancias particulares que confluyen en cada persona para lograr ese producto escrito denominado “Firma”.

Para llevar a cabo una investigación criminalística de índole grafotécnico, se debe en principio “delimitar el problema objeto de estudio”: Nos referimos a establecer si una firma es “Adulterada o Disfrazada”, si es “Falsa” o por último establecer si corresponde a una firma “Auténtica”. Problema que en todo caso podríamos identificarlo como sigue: ¿La firma que aparece suscrita a nombre de la persona “X”, proviene de su puño gráfico?. Ya sabemos que en materia de investigación científica, los problemas se enuncian como interrogación.

Como consecuencia de ello, el Perito Grafotécnico tendrá que elaborar la correspondiente “Hipótesis de Trabajo” que muy bien puede quedar redactada así: “La firma dubitada suscrita a nombre de «X», proviene del mismo puño gráfico de la persona que con el nombre de ésta ha suscrito las firmas de comparación” (hipótesis afirmativa).

Y, en adelante, no nos queda sino discurrir por el Método General de la Investigación Científica, adaptado al Examen Grafotécnico. Investigación que necesariamente debe de tener en consideración a ese gran “Marco Teórico” disponible, analizando las Variables, como sus Indicadores; valiéndonos además de los instrumentos más adecuados que nos permitan obtener los datos suficientes que habrán de ser interpretados y sistematizados para, de ésta manera, “Verificar el cumplimiento o no de la hipótesis”, lo que de hecho dará solución al problema surgido.

Para llegar a una “Conclusión Categórica” (de confirmación o rechazo de la hipótesis); es indispensable que las denominadas “Muestras de Estudio”, que no son sino, por una parte, la “Muestra Dubitada” (que puede estar dada por una o más firmas); y, por la otra la “Muestra de Comparación” (que a veces puede corresponder a una o más firmas, ofrecidas con ese objeto y según sea el caso), reúnan condiciones técnicas de “Idoneidad”, es decir, tenemos que comprobar que el estado en el que se encuentran, permitirán que éstas muestras sean “aprovechables” para practicar un examen adecuado; caso contrario, el Perito Grafotécnico, no estaría en condiciones de emitir pronunciamiento categórico alguno, remitiéndose como consecuencia de ello a la formulación de una “Conclusión Abstensiva” (cuando no se cuenta con los elementos necesarios para un estudio adecuado)[4], ya que la condición de las muestras o mejor dicho su idoneidad, se ha visto afectada.

02.          Hechos fácticos

No es de extrañar, que durante investigaciones de índole policial con participación del Ministerio Público; y, posteriormente Judicializadas (Vía Penal); como también en Procesos Civiles o tal vez Laborales, entre otros (que pueden ser los Administrativos), nos encontremos con “Peritajes o Informes Grafotécnicos contradictorios” elaborados por “Peritos”, que se entiende han tenido similar formación grafotécnica, sobre todo en cuanto al empleo de la doctrina vigente, la misma que versa sobre aspectos sustanciales referentes al procesamiento de las “Muestras” objeto de estudio.

Estos casos hoy en día suelen ser muy comunes, al menos en nuestro medio, en los que más de una persona luego de enterarse del resultado, se formula la siguiente pregunta: Pero, ¿A qué se debe ésta controversia?; y, esto se torna más complicado cuando los Peritos o Expertos, son llamados para informar sobre los Métodos y Técnicas utilizados por cada uno de ellos para llegar a esas conclusiones finalmente contradictorias, “luciéndose” ante la autoridad competente, informando sobre “las diferencias” o “las similitudes” identificadas por ellos, entre ambos grupos de muestras, lo que les permitiera llegar a concebir con que son “Falsas” o “Auténticas”; y, que luego del conocido “Debate”, ninguno modifica su parecer, manteniendo su posición; circunstancias en las que el operador pertinente, deberá de esperar una tercera opinión, que para colmo de males, puede ser justamente “una tercera opinión”, diferente a las anteriormente citadas.

Para corroborar lo dicho, traigo a colación otro ejemplo, de un caso que llegó a mi conocimiento, en el que habiendo dos “Firmas Dubitadas” suscritas a nombre de una persona “XX” inexistente (hecho que fuera acreditado fehacientemente), once (11) peritos que intervinieron tanto de modo “Oficial”, como “De parte”, emitieron opiniones discordantes.

El caso es el siguiente. Se trata de los documentos “A” y “B”, en los que como repito, aparece la firma suscrita a nombre de la persona “XX” inexistente. Se presume que estas dos firmas, tal vez podrían provenir de algunas de las personas: “PP”, “QQ” o “RR”. Un primer Perito al que nombraremos como 01, emite su pronunciamiento diciendo que las firmas de los documentos “A” y “B” fueron hechas por la persona “PP”. Posteriormente los Peritos 02 y 03, se pronuncian como que la firma puesta en el documento “B”, proviene de la persona “PP”, omitiendo pronunciarse sobre la firma puesta en el documento “A”. En fecha posterior, los Peritos 04 y 05, más bien concluyen que las firmas de los documentos “A” y “B”, fueron hechas por la persona “QQ”. Siguiendo el séquito, los Peritos 06 y 07, ratifican lo dicho por los Peritos 04 y 05. Luego intervienen los Peritos 08 y 09; y se pronuncian en el sentido de que la firma que aparece en el documento “A”, no proviene de la persona “QQ”, omitiendo pronunciamiento alguno respecto de la firma puesta en el documento “B”. Finalmente aparece el aporte de los Peritos 10 y 11, que concluyen categóricamente que las firmas puestas en los documentos “A” y “B” suscritas a nombre de la persona “XX”, provienen del puño gráfico de la persona “RR”. ¿Qué les parece?. Cuando llegó el caso a nuestras manos, el funcionario a cargo sólo quería saber ¿Qué pasó?. Lo que complicaba el asunto, es que ocho (08) de los Peritos, provenían de una misma formación (misma entidad, de la que somos conocedores en cuanto a su didáctica); y, de los otros tres (03) Peritos, dos (02) pertenecían a la misma entidad laboral que los otros ocho (08) Peritos; y, el tercero, junto con los dos (02) antes citados, provenían de otra formación en materia de Grafotecnia, se entiende más actualizada. Pero en todo caso, la totalidad de los Peritos intervinientes, tenían cabal conocimiento de lo que las técnicas de estudio recomiendan para éstos casos en materia de Grafotécnica.

Un segundo caso es aquel en el que los Peritos a cargo del pronunciamiento pericial, contando con cinco (05) firmas dubitadas contenidas en igual número de Cheques bancarios, de cuentas distintas, fueron estudiadas teniéndose como una “única firma de comparación”, la contenida en una Escritura Pública, con cuatro años de antigüedad a las fechas de los cheques controvertidos (la persona de quien se estimaba era la firma, había fallecido a los pocos días del giro de los cheques, no contándose con otras firmas para estudio). En el presente los Sres. Peritos eran dos, opinando que las firmas de los Cheques bancarios eran “Falsas”.

Por último, otro Perito, se pronunció respecto de una (01) “Firma dubitada” de una fecha “x”, teniendo como patrón de confronte también una (01) sola “Firma de comparación”, pero de ocho (08) años posteriores a la data de la anterior.

¿Cómo explicar lo sucedido?.

La explicación, para ambos casos, fue muy simple. Los peritos no tomaron en consideración alguna, la determinación de la “idoneidad de las muestras de comparación”.

Además de estos casos, existe también otra gran gama de pronunciamientos periciales grafotécnicos, extremadamente controversiales, en los que las muestras de comparación “son idóneas”; pero la interpretación de los signos, ha sido completamente equivocada.

Seguidamente veremos lo que la doctrina prevé en cuanto a la determinación de “idoneidad” respecto de las muestras de comparación que habrán de ser objeto de estudio grafotécnico.

C.     IDONEIDAD DE LAS MUESTRAS DE COMPARACIÓN (FIRMAS) PARA UN ANÁLISIS GRAFOTÉCNICO

01.          Aportes doctrinarios

En principio, es necesario saber si los parámetros bajo los que deben de ser examinadas unas muestras manuscritas –entre éstas las firmas-, son propuestos hace mucho o corresponden a una data reciente.

Evitando extendernos sobremanera, citaremos lo que nos dicen algunos tratadistas del tema en particular; y, para ser más didácticos, lo haremos cronológicamente, siendo nuestro el subrayado sobre los puntos más significativos:

a.              FÉLIX DEL VAL LA TIERRO (1956):

“Una consecuencia inmediata se desprende de lo dicho: el estudio de una firma sólo se puede hacer acertadamente cotejándola con otras firmas. La firma que hay que estudiar se llama dudosa; las que sirven de cotejo son las indubitadas. Para realizar este cotejo, el perito debe procurarse el mayor número posible de firmas indubitadas, coetáneas de la dudosa, y a ser posible realizadas en las mismas condiciones de papel (calidad y dimensiones), pluma, tinta y espacio disponible; ya sea en documentos públicos o privados, ya sea obtenidas ex profeso en un cuerpo de escritura.[5]

Para ajustarnos a nuestro tema, tenemos entonces que el tratadista considera como “Requisitos técnicos” de las “Muestras de Comparación”, los siguientes: Suficiencia, Coetaneidad; y, Equicircunstancialidad; la explicación de éstos términos la veremos al final de éste punto.

b.              JEAN GAYET (1965)

“Piezas de comparación.

a)       Escritos «espontáneos»

Deben ser los más numerosos posible, de origen indubitado y de época aproximadamente igual a la del texto de autos…[6]

En éste caso, éste autor consigna los “Requisitos técnicos” para las “Muestras de Comparación”: Espontaneidad, Suficiencia, Fiabilidad; y, Coetaneidad.

c.              ANDRÉS MEYNIEL ROYÁN (1992)

“Antes de nada, recordaremos que en todo cotejo hay dos tipos de documentos, o dicho con mayor precisión, dos tipos de grafismos, dubitado e indubitados…

Según el criterio técnico, desde el punto de vista grafocrítico, los documentos indubitados han de reunir, a ser posible, para su validez como muestra comparativa, las siguientes características:

III.2.1. Ser originales

Las reproducciones no permiten…

III.2.2. Ser espontáneos

Es, pues, importante que sean preferentemente escritos improvisados, ni dictados, ni copiados, ni siquiera memorizados.

III.2.3. Estar hechos en condiciones normales

III.2.4. Ser coetáneos

La evolución de las personas a lo largo del tiempo, es algo que se da a nivel físico, ideológico y psíquico, siendo la grafía fiel reflejo de dichos cambios, modificándose paralelamente, por lo que entre dos grafías, cronológicamente distantes, pueden darse diferencias importantísimas, fruto de la evolución mencionada de la personalidad y de enfermedades significativas aparecidas con el tiempo, que hagan casi inviable su identificación. Esto es aún mucho más evidente en la firma, síntesis de la personalidad de cada individuo.

III.2.5. Ser extensos…

III.2.6. Ser numerosos

Es evidente también que a mayor número de muestras indubitadas, mayor número de posibilidades de cotejo…[7]

En el presente caso, se consideran significativamente: Originalidad, Espontaneidad, Coetaneidad, y Suficiencia.

d.              FRANCISCO ANTÓN BARBERÁ; y, FRANCISCO MÉNDEZ BAQUERO (1998)

“Determinación del grado de idoneidad de las piezas sometidas a dictamen

En este aspecto debemos precisar sí los escritos:

-          Tienen la extensión suficiente

-          Son originales

-          Son coetáneos entre sí

-          Tienen rasgos gráficos con valor identificador en cantidad suficiente

-          Son espontáneos[8]

Estos autores, consideran los siguientes “Requisitos”: Originalidad, Coetaneidad; y, Espontaneidad.

e.              LUÍS G. VELÁSQUEZ POSADA (2004)

“3. Material de examen

Antes de adentrarse en análisis grafonómicos y signaléticos es preciso cerciorarse de que se cuenta con material idóneo para el efecto. Hay que empezar distinguiendo, en este orden de ideas, dos clases de documentos y grafismos: los dubitados o cuestionados, y los indubitados.

La primera condición que debe reunir el material indubitado de comparación es la autenticidad… La certeza en la autenticidad de la muestra, en consecuencia, es de importancia vital…

La abundancia de material permite al experto apreciar con detalle las diferentes características del grafismo genuino, descartando formas y rasgos puramente adventicios y accidentales…

La adecuación o similitud consiste en reconstruir, en la medida de lo posible, las circunstancias en que se presume fue elaborado el documento o grafismo cuestionado…

La contemporaneidad es otro de los requisitos importantes del muestreo… Las innegables variaciones de la escritura con el paso del tiempo exigen, pues, un material de estudio perteneciente a fechas próximas a la presunta del grafismo cuestionado…

La espontaneidad es otra exigencia, obvia por demás, sin la cual difícilmente podrá tenerse éxito en la identificación…

Los documentos y manuscritos materia de estudio pericial deben ser suministrados en su original y sólo por excepción en fotocopia o fotografía…[9]

En el presente caso, el tratadista prevé los siguientes: Suficiencia, Homología, Contemporaneidad, Espontaneidad; y, Originalidad.

f.               JOSÉ DEL PICCHIA (h), CELSO M. R. DEL PICCHIA; y, ANA MAURA G. DEL PICCHIA (2006)

“3. Patrón gráfico de comparación

En la Grafoscopía –el capítulo más importante de la Documentoscopía-, los patrones son prácticamente obligatorios y de uso diario.

El perito debe saber elegirlos. De la buena selección y aceptación de los patrones depende, en la mayor parte de los casos, el éxito del examen grafotécnico, garantizando una conclusión correcta.

De ahí la importancia de su conocimiento y, principalmente, de los requisitos que se deben obedecer.

En general, los patrones gráficos de confronte deberán satisfacer cuatro requisitos:

a)       Autenticidad

b)       Adecuación

c)       Contemporaneidad, y

d)       Cantidad[10]

De lo expresado por los autores, identificamos los siguientes: Fiabilidad, Equicircunstancialidad, Coetaneidad; y, Suficiencia.

g.              POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ (2006)

“3. Requisitos técnicos que deben reunir las muestras grafotécnicas

a.         Originales

Las muestras incriminadas y las de comparación no deben ser fotocopias, fotografías, fax, impresiones computarizadas, etc.

b.         Espontáneas

Trazadas en documentos públicos, privados y de identidad del individuo, para evitar el disfrazamiento gráfico.

c.         Coetáneas

Que hayan sido realizadas en la misma época del documento dubitado o próximamente anteriores y posteriores a la data de éste.

d.         Homólogas

Se deben comparar elementos de similar forma y estructura, firmas con firmas y manuscritos con manuscritos en sus diferentes variedades respectivamente.

e.         Suficientes

Involucra la calidad y la mayor cantidad posible de muestras mediante las cuales pueda determinarse la presencia y persistencia de las características gráficas individualizadoras.

f.          Fiables

Que exista certeza que proviene de su titular, que sean honestas, que estén vigentes y que no posean alteraciones fraudulentas.

g.         Equicircunstanciales

Que se encuentren trazadas en documentos similares, el mismo espacio gráfico y con igual instrumento escribiente.[11]

Para completar la identificación de los “Requisitos Técnicos”, para el caso de ésta Institución Policial, tenemos: Originalidad, Espontaneidad, Coetaneidad, Homología, Suficiencia, Fiabilidad; y, Equicircunstancialidad. Al respecto, preferimos emplear el término de “Autenticidad” en reemplazo del término “Fiabilidad”.

Como es de apreciar entonces, la doctrina es rica en cuanto a considerar que las “Muestras”; y, particularmente las “De Comparación” o “Indubitadas”, etc., tienen que reunir condiciones particulares para poder ser objeto de un estudio de identificación y contrastación de características.

Entonces, los Sres. Peritos Grafotécnicos, Documentoscopistas, Caligráficos, etc. tienen en ésta doctrina, las bases y fundamentos suficientes para que al momento de llevar a cabo su estudio pericial, se ciñan a lo que aquella prevé, de tal forma que lleguen a conclusiones valederas.

02.          ¿Qué ha ocurrido en la práctica?

Tomando en cuenta los casos propuestos en el presente, como aquellos otros que han sido objeto de estudio particular, lo que viene ocurriendo es que la gran mayoría de los Sres. Peritos, han omitido lo que la doctrina nos tiene previsto en cuanto a la “Idoneidad de las muestras de comparación”, aplicando cada uno de ellos de modo totalmente arbitrario el proceso de “Calificación de Idoneidad” para las muestras materia de estudio.

Se trata entonces que las muestras de comparación no son en cuanto a su calidad congruentes con lo señalado, circunstancia que conduce a los Peritos a llegar a errores de interpretación, y por consiguiente a conclusiones nada ajustadas a la verdad, con perjuicio de alguna de las partes en el proceso; pero perjuicio provocado por los Peritos Grafotécnicos intervinientes.

En suma, trabajaron con “MUESTRAS NO IDÓNEAS”. Esto no es sino signo de falta de calidad profesional, ya que no pretendo dar otra interpretación a ésta forma de proceder, que podría más bien lindar en lo delictivo, hecho que me rehúso a aceptar.

D.     CONCLUSIONES

01.          Dentro de la gama de los estudios que son del dominio de la Grafotecnia, se encuentra el relacionado con el examen de “Firmas” controversiales, a las que se les puede atribuir como consecuencia la calidad de ser “Adulteradas o Disfrazadas”, “Falsas” o “Auténticas”.

02.          Para lograr la identificación de alguna de éstas calidades, se requiere del estudio comparativo de las características identificadas tanto en la “Muestra Dubitada” (Cuestionada, controvertida, etc.), como de las “Muestras de Comparación” (De cotejo, indubitadas, auténticas, etc.), las que luego de ser confrontadas, conducen a un resultado que se manifiesta como “Conclusión” del pronunciamiento pericial.

03.          Es de particular significancia, que las “Muestras de Comparación”, deban de tener la calidad de “IDÓNEAS” para llevar adelante el examen pericial, caso contrario “NO SERÍAN IDÓNEAS”.

04.          La condición técnica de “Idoneidad”, es adquirida por las “Muestras de Comparación”, si es que reúnen los “Requisitos Técnicos” que la doctrina tiene previsto para éstas, como son: Ser originales, ser espontáneas, ser coetáneas, ser homólogas, ser suficientes, ser auténticas; y, ser equicircunstanciales, como muy bien lo ha incorporado el Manual de Criminalística de la Policía Nacional del Perú.

05.          Suele ser común, que los Sres. Peritos Grafotécnicos, no trabajen con “Muestras idóneas”, soslayando sobremanera las exigencias doctrinarias, dejando a su libre albedrío tal calificación de idoneidad.

06.          Es imprescindible, que quien tiene que calificar el mérito probatorio de éstos pronunciamientos periciales, no soslaye éste asunto, ya que de lo contrario, estaría tolerando la arrogancia e ineficiencia de éstos peritos.

El tema que aquí he presentado, no pretende estigmatizar o perjudicar la imagen de aquellos que siendo llamados a poner en práctica lo mejor de su saber y entender, así no lo hacen; sino, servir de alerta para aquellos que poseen la facultad de supervisión de los mismos y exigirles que cumplan con lo que su doctrina plantea, bajo apercibimiento de ser apartados de la función en ellos encomendada, en bien de una sociedad más transparente y más justa.

 

 



[1] RODRÍGUEZ REGALADO, Pablo Alfonso, “La Prueba Pericial Grafotécnica en el Proceso Civil”, Tipografía EL ALBA, Arequipa-Perú, 1996, p. 16 (véase: a. Exámenes para identificar el origen gráfico).

[2] POSADA ANGEL, Alberto, “Grafología y Grafopatología”, Paraninfo, Medellín-Colombia, 1977, pp. 28-29.

[3] COPI, Irving M., “Introducción a la Lógica”, Eudeba, Cuarta Edición, Bs. Aires-Argentina, 2000, p. 123.

[4] RODRÍGUEZ REGALADO, Pablo A., “La Prueba Pericial Grafotécnica en el Proceso Civil”, Editorial EL ALBA, Arequipa-Perú, 1996, pp. 18-19.

[5] VAL LA TIERRO, Félix Del; “Grafocrítica”, Editorial Tecnos, Madrid-España, 1956, p.122.

[6] GAYET, Jean; “Manual de la Policía Científica”, Editorial Zeus, Madrid-España, 1965, p.395.

[7] MEYNIEL ROYÁN, Andrés; “Tratado de Grafocrítica”, Editorial Trivium, Madrid-España, 1992, pp. 66-69.

[8] ANTÓN BARBERÁ, Francisco; y, MÉNDEZ BAQUERO, Francisco; “Análisis de textos manuscritos, firmas y alteraciones documentales”, Tirant lo Blanch, Valencia-España, 1998, p. 179.

[9] VELÁSQUEZ POSADA, Luís G.; “Falsedad documental y laboratorio forense”, Ediciones La Rocca, Bs. Aires-Argentina, 2004, pp. 772-781.

[10] PICCHIA, José Del; PICCHIA, Celso M. R. Del; y, PICCHIA, Ana Maura G. Del; “Tratado de Documentoscopía-La Falsedad Documental”, Ediciones La Rocca, Bs. Aires-Argentina, 2006, pp. 104-113.

[11] POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ; “Manual de Criminalística”, Servicios Gráficos JMD, Lima-Perú, 2006, pp. 493-494.

  • Escrito por Pablo A. RODRÍGUEZ R.
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Categoría: Criminalistica

EL PERITO CRIMINALÍSTICO DE PARTE VS. EL PERITO CRIMINALÍSTICO OFICIAL

Dr. Pablo A. RODRÍGUEZ REGALADO

Coronel PNP (r) – Abogado – Perito Criminalístico

Doctor en Ciencias Forenses y Criminalística

http://sites.google.com/site/parodriguezr

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A.     INTRODUCCIÓN

La puesta en vigencia de la normatividad en materia Procesal Penal, ha planteado una serie de retos a los operadores de justicia, sobre todo, en cuanto a su pronta adaptación y adecuación a las nuevas Técnicas y Procedimientos, de tal forma que tanto Abogados como Fiscales y Jueces, se ven en la imperiosa necesidad de reajustar sus conocimientos y habilidades para enfrentar cada cual de la mejor forma los desafíos de esta nueva modalidad procesal.

Esta situación, ha permitido a su vez poner en evidencia ciertas “vulnerabilidades” comunes para ambas partes, me refiero al Ministerio Público y a los Abogados Defensores; “vulnerabilidades” que en  el viejo sistema eran casi inadvertidas -si es que cabe la expresión para entenderlo mejor-, y que actualmente denotan la falencia de un conocimiento idóneo para salvar el problema, antaño soslayado.

Esta “vulnerabilidad”, está dada por el deficiente manejo u operacionalidad del conocimiento criminalístico, por parte de ambos operadores (Abogados Defensores y Fiscales); y, el problema en esencia, tiene sus bases sentadas en la etapa de formación profesional, a la que no hemos escapado los Abogados en actual ejercicio ¿por qué razón?; veamos: bien sabemos, que hasta la fecha, las Facultades o Escuelas de Derecho de nuestras Universidades, tanto Públicas como Privadas, no dictan el Curso de Criminalística a los estudiantes del Pre Grado, como “Curso Oficial” (algunas muy escasas en éstos tiempos –basta verificarlo por internet-, únicamente consideran el “Curso de Criminalística” como “Curso Electivo”, el que sabemos que si no alcanza a cubrir la suficiente cantidad de alumnos matriculados para seguirlo y en concordancia con las exigencias de la Casa de Estudios Superiores, no se dicta); por lo tanto se viene proporcionando una pobre o mediocre formación en ésta materia, que a la larga ha ocasionando los resultados que en la práctica se tienen.

Creo sin temor a equivocarme, que ésta situación se debe a la persistencia en mantener cierta “tradición curricular”, bastante reacia a un cambio en éste sentido; siendo que, en la gran mayoría de las citadas Facultades o Escuelas de Derecho, se dictan: el Curso de Criminología, así como el Curso de Medicina Legal o de denominación similar –no pretendo se entienda que deban de ser excluidas, de ninguna manera-; sino que en pleno Siglo XXI aún no se implementa, al menos en el Perú, el Curso de Criminalística en las mencionadas, pese a ser una ciencia con más de cien años de presencia en la comunidad científica y de utilidad por demás conocida.

Y, ¿a qué viene el presente preámbulo?, simple y llanamente, al hecho de que las Partes en comento en éste nuevo proceso, se encuentran carentes de la herramienta necesaria, para hacer un uso adecuado de la gama de saberes que encierra el dominio de la Criminalística o sino, para auxiliarse debida y oportunamente con los mismos.

Para entender mejor ésta problemática, nos centraremos concretamente en la participación específica de los Peritos Criminalísticos de Parte, como de los Peritos Criminalísticos Oficiales, siendo básicamente su participación para éstos últimos a instancia de la Policía o por el Fiscal durante las “Diligencias Preliminares” –si el Fiscal conviene en disponer la intervención de la Policía-, como durante la “Investigación Preparatoria” –pasada ya la fase anterior-; en tanto que los primeros, vienen a ser ofrecidos por los Abogados cuando ven forzada su presencia al tener al frente una “Pericia Oficial” que afecta su “Teoría del Caso”, es cuando recién en ese momento lo tienen en consideración.

El hecho descrito es una parte del problema sobre el que nos involucramos, buscando una propuesta que en alguna medida provea de ayuda oportuna y eficaz, ya que de lo contrario seguiremos exponiendo el destino del justiciable o de la víctima, cuando no del “Caso” sostenido por la Fiscalía o el Abogado de la Defensa.

B.     ANTECEDENTES

01.          Marco Legal relacionado a los Peritos

Cualquiera sea el país, el Derecho Adjetivo incluye en su articulado puntos relacionados con la participación de los Peritos, tanto “Oficiales”, como de “Parte”, con mayor o menor similitud de unos con otros; de modo particular, en el Código Procesal Penal peruano, en el Libro Segundo: “La Actividad Procesal”, Sección II: La Prueba, Título II: Los Medios de Prueba, Capítulo III: La Pericia, contamos con los siguientes artículos; los que consignamos a continuación para información particular del lector y a los que acompañamos con un comentario:

 “Artículo 172° Procedencia.-

1.       La pericia procederá siempre que, para la explicación y mejor comprensión de algún hecho, se requiera conocimiento especializado de naturaleza científica, técnica, artística o de experiencia calificada.

En vista de que el “conocimiento humano” –compuesto por las artes, los oficios, las técnicas y las ciencias- es tan amplio y en el entendido de que las partes en el proceso no tienen por qué saberlo en su totalidad; para el esclarecimiento de algún “problema” que respecto de éstos conocimientos se pueda presentar con algún tópico particular desconocido, la norma abre las puertas para expeditar el poder tener alcance al esclarecimiento de aquello extraño a éstas. En el caso particular del tema que compromete al “conocimiento de experiencia calificada”, indudablemente comprende en primer orden a aquel conocimiento que aún no forma parte de alguna actividad didáctica que se imparta en el medio, ya que la mayoría de conocimientos tienen una formación determinada, bien artística (pintura, escultura, etc.), técnica (Talabarteria, Gasfitería, etc.) o científica (Química, Física, Biología, Psicología, etc.). La segunda parte, se aplicaría al caso en el que se tengan dos informes periciales controvertidos y se requiera de una tercera opinión para poder dilucidar el problema con mayor solvencia; justamente en éste punto tanto el Fiscal como el Juez, podrán requerir de un informe “dirimente” (que no se menciona en la normatividad), practicado por un perito que reúna ciertamente una “experiencia calificada”, ya que si por ejemplo los peritos materia de la controversia, cuentan con unos diez (10) años en el ejercicio de la especialidad, no se va a hacer recaer ésta tarea en un tercero que tenga menor tiempo en el ejercicio que los anteriores, o que su acreditación es más modesta que la de los primeros.

2.       Se podrá ordenar una pericia cuando corresponda aplicar el artículo 15°  del Código Penal. Ésta se pronunciará sobre las pautas culturales de referencia del imputado.

El mencionado artículo nos dice lo siguiente: Art. 15° Error de comprensión culturalmente condicionado El que por su cultura o costumbres comete un hecho punible sin poder comprender el carácter delictuoso de su acto o determinarse de acuerdo a esa comprensión, será eximido de responsabilidad. Cuando por igual razón, esa posibilidad se halla disminuida, se atenuará la pena.

Tenemos el caso de las Pericias de Antropología o de Sociología Forense, que pueden servir al Fiscal para calificar el grado de implicancia que pudiera tener un sujeto, respecto de la comisión de un presunto ilícito (contra la libertad sexual: “Servinacuy”).

3.       No regirán las reglas de la prueba pericial para quien declare sobre hechos o circunstancias que conoció espontáneamente aunque utilice para informar las aptitudes especiales que posee en una ciencia, arte o técnica. En este caso regirán las reglas de la prueba testimonial.

Por citar el caso, tenemos por ejemplo el de un Médico del Servicio de Emergencia de un Centro Hospitalario, que atiende a una paciente y verifica la presencia de lesiones por maniobras abortivas; cuando éste sea citado para declarar, lo hará como testigo, más no como Perito Médico (en tanto sea liberado del deber de guardar secreto); lo que no ocurriría, con el Médico Forense que examina en el Instituto de Medicina Legal a una víctima de ésta práctica, evacuando con ocasión de su intervención, el pronunciamiento pericial solicitado por la autoridad competente, quien sí será citado para declarar, como Perito Forense.

Artículo 173° Nombramiento.-

1.       El Juez competente, y, durante la Investigación Preparatoria, el Fiscal o el Juez de la Investigación Preparatoria en los casos de prueba  anticipada, nombrará un perito. Escogerá especialistas donde los hubiere y, entre éstos, a quienes se hallen sirviendo al Estado, los que colaborarán con el sistema de justicia penal gratuitamente. En su defecto, lo hará entre los designados o inscritos, según las normas de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Sin embargo, se podrá elegir dos o más peritos cuando resulten imprescindibles por la considerable complejidad del asunto o cuando se requiera el concurso de distintos conocimientos en diferentes disciplinas. A estos efectos se tendrá en consideración la propuesta o sugerencia de las partes.

Analizando éste primer numeral, tengamos en consideración, que al hablarse de Investigación Preparatoria y Prueba Anticipada, ya tenemos el caso debidamente formalizado procesalmente.

Nótese que el presente artículo hace referencia a que “…durante la Investigación Preparatoria, el Fiscal o el Juez…”, puede proceder al nombramiento de un perito, debiendo escoger a “especialistas donde los hubiera”, significa que si el pronunciamiento pericial versará sobre Química, Toxicología, Entomología, Balística, Papiloscopía, Grafotecnia, etc., tendrá que nombrar a aquel “Especialista” que se encuentre afincado obviamente dentro de la jurisdicción en la que ejerza competencia el Juez o Fiscal en particular (sólo por citar un territorio: Provincia de Cotahuasi, Región Arequipa-Perú); “…y, entre éstos…” –es decir si es que hubiera más de un especialista en el lugar-, de modo muy singular, tendrá que nombrar “…a quienes se hallen sirviendo al Estado…”, ello implica que éstos especialistas tengan para éste último caso, que estar trabajando en alguna dependencia estatal, que muy bien no podrían ser la Policía Nacional del Perú o el Instituto de Medicina Legal; y, que en un caso extremo, podría estar dedicada su actividad laboral para alguna dependencia del Sector Agricultura, Salud, Educación, Trabajo, etc., con el agregado particular de que su colaboración “debe de ser gratuita”, para ésta característica del “Nombramiento”, entiendo que el Legislador, ha querido dar a entender que al estar trabajando el “funcionario o servidor público” (que bien podía ser el caso) y percibir renta del Estado, entonces por ser el servicio para el mismo Estado, no tendría por qué hacerse acreedor a otra remuneración por el trabajo encomendado, ya que se vería afecto a lo especificado en la Ley del Presupuesto de la República que prohíbe percibir doble remuneración del estado, salvo el caso de ejercicio de la docencia; y, yo me pregunto ¿Significa entonces que ése funcionario o servidor, que bien puede ser un entomólogo, con qué recursos cubrirá los gastos que demande su pronunciamiento pericial (reactivos, materiales, traslados, etc.)?; cómo se ve que el Legislador no tuvo el asesoramiento debido para incorporar éste párrafo o no prever solución alguna a él, ya que de lo contrario, en Perito nombrado va a tener que afectar su sueldo, lo que no tiene nada de justo.

Por otra parte, continuando con el análisis del articulado, cuando a continuación el mismo párrafo cita: “En su defecto…”; lo que significa que cuando no se tengan a éstos “especialistas” en el lugar (habíamos puesto como ejemplo la Provincia de Cotahuasi, Región Arequipa-Perú), tanto el Juez como el Fiscal, pueden recurrir a “nombrar” a aquellos que se encuentren dice “…designados o inscritos, según las normas de la Ley Orgánica del Poder Judicial.”. Cuando el Legislador hace referencia a ésta Ley Orgánica del Poder Judicial, es porque se está refiriendo a aquella que emana del D. L. N° 767, del 04DIC91, la misma que en su SECCIÓN SEXTA “ORGANOS AUXILIARES”, TÍTULO III “ORGANOS DE AUXILIO JUDICIAL”, CAPÍTULO I “PERITOS”, desde el Artículo 278° al 285° en los que se hace referencia a todo lo inherente a sus requisitos, instituciones que los proponen, solicitud de informes a instituciones profesionales, lugar de residencia, honorarios, etc.; y, no en el sentido que se le está dando de tenerse en consideración como “…normas de la Ley Orgánica del Poder Judicial…” a los alcances provistos por la “Resolución Administrativa del Titular del Pliego del Poder Judicial N° 351-98-SE-T-CME-CJ del 25 de Agosto de 1998”, que pone en vigencia el REGLAMENTO DE PERITOS JUDICIALES, el mismo que particularmente iniciara su aplicación en el Distrito Judicial de Arequipa (sólo por guardar coherencia con el ejemplo territorial considerado anteriormente), a partir del año de 1999. Y, ¿Por qué tendría que hacer ésta distinción?; simple y llanamente porque pareciera que a ésta última normatividad, de evidente jerarquía muy por debajo de un Decreto Ley, se le confiere capacidad de derogatoria sobre la última, lo que está llevando a interpretaciones muy discordantes con el marco de legitimidad legal que debiera imperar en el país, al menos hoy en día. Entonces, se debe de estar muy alerta a éstos hechos, si queremos que los nombramientos se ajusten al ordenamiento legal vigente. Otra cosa; a diferencia de los anteriores, en éste caso el Servicio que presten los Peritos nombrados bajo ésta calidad, queda en claro que no prestarán labor a título “gratuito”, debiendo cumplirse con fijarles el importe necesario por concepto de “Honorarios Periciales”.

El asunto estriba en lo siguiente; hay Sres. Fiscales, que encontrándose en la etapa de las “Diligencias Preliminares” o como ya se viene estilando por costumbre, llamarla de la “Investigación Preliminar”, en la que el caso se encuentra aún bajo su competencia, en el que han participado Peritos, a instancia de la Policía Nacional (por ejemplo pericias balísticas, de papiloscopía, grafotécnicas, etc. de las Oficinas o dependencias de Criminalística PNP), como de su parte (Biólogos, Médicos, Psicólogos, etc. del Instituto de Medicina Legal); y, requiriendo la participación de “otros” peritos, ya que los pronunciamientos periciales presentados por los anteriormente mencionados, no satisfacen o han entrado en contradicción; al pretender “nombrar” nuevos peritos dentro de: “…los especialistas donde los hubiere…” (se entiende en la localidad); y, ya no se puede nombrar entre los que “…se hallen sirviendo al estado…” (laboratorios de la PNP o del Instituto de Medicina Legal), ponen reparo en el nombramiento de cuanto perito existe “…si es que éste no se encuentra inscrito en el denominado Registro de Peritos Judiciales (REPEJ)…”, por un error de interpretación, ya que en éste estado “aún no se ha formalizado la investigación como Investigación Preparatoria (siendo en ésta última que se debe de atener a lo que el Código Procesal Penal mismo establece)”, aunque mi opinión es que se está teniendo un error de interpretación y de aplicación de la normatividad, como ya se ha expresado. Es decir, que en éste punto de su pesquisa “Sí puede nombrar…especialistas donde los hubiere” y no rechazarlo de plano por no estar inscrito en el REPEJ. Espero que con gran lucidez se tenga esto en consideración en lo futuro, ya que el único perjudicado es el propio Fiscal que se cierra el paso a otra opinión pericial, arrastrando igualmente a las Partes hacia ésta situación, las mismas que hasta la fecha –me refiero a los Abogados de las Partes- se vienen allanando a ello. Por supuesto que éste nombramiento es totalmente distinto a la propuesta de un Perito de Parte, como veremos más adelante.

Agregamos, ya para culminar el párrafo del artículo en comento, tenemos que hay casos en los que ya no se “nombrará un perito”, sino que se “…podrán elegir dos o más peritos…”, es decir, que se pueden dar condiciones tales de “considerable complejidad (términos utilizados en el texto del articulado)”, como también cuando “…se requiera el concurso de distintos conocimientos en diferentes disciplinas.”; en el primer caso, la norma no deja en claro lo que debe de interpretarse como “considerable complejidad”, podría entenderse como una “gran cantidad de muestras compatibles por examinar”, por “lo riesgoso para la salud del perito, según el tipo de muestras por analizar”, etc. Y, para el último caso, en que un pronunciamiento demande la opinión de varios “peritos” (Antropólogo, Médico, Balístico, Físico, etc.), digo esto porque se expresa claramente: “…diferentes disciplinas…”, se va a necesitar un “único nombramiento” para todos en conjunto; ¿cómo va a ser eso, pues cada perito tendrá que emitir su propio pronunciamiento según sea su especialidad?, ya que el Antropólogo, no va a firmar con el Balístico, como tampoco lo hará el Médico con el Físico, etc. Lo que ha ocurrido, es que el Legislador por hacer más exquisito el lenguaje, ha provocado una gran confusión al respecto, confusión que en un caso particular, puede llegar a complicar ésta etapa.

Finalmente, el artículo culmina con algo que creo yo, es de suma trascendencia, sobre todo para los Sres. Abogados patrocinantes, ya que “es una gran puerta de acceso” al proceso en éste estadio, que le permite intervenir con facultades importantes, cuando se expresa: “A éstos efectos se tendrá en consideración la propuesta o sugerencia de las partes.” Justamente, ésta frase le permite participar al Abogado de alguna de las Partes en el Proceso, para poder si ese fuera el caso “consolidar” la propuesta de tal o cual Perito que él estima reúne las acreditaciones suficientes para intervenir en su caso; o lo contrario, “oponerse” a dicha propuesta, cambiándolo por otro Perito, no vaya a ser que ya tenga experiencia en cuanto al Perito propuesto, en el sentido de no estar debidamente acreditado y haber además obrado deficientemente en otros procesos que él lleva. Como se puede apreciar, es una etapa trascendente; pero dentro de la Investigación  Preparatoria formalizada, o ante el Juez de ésta.

2.       La labor pericial se encomendará, sin necesidad de designación expresa, al Laboratorio de Criminalística de la Policía Nacional del Perú, a la Dirección de Policía Contra la Corrupción y al Instituto de Medicina Legal, así como a los organismos del Estado que desarrollan labor científica o técnica, los que presentarán su auxilio gratuitamente. También podrá encomendarse la labor pericial a universidades, institutos de investigación o personas jurídicas en general siempre que reúnan las cualidades necesarias a tal fin, con conocimiento de las partes.

En la primera parte del numeral, deja en claro que el Fiscal, mediante el Oficio correspondiente, puede solicitar a las “dependencias” en la persona de quien la dirige: “Jefe del Laboratorio, Jefe PNP Anticorrupción o Jefe de la Oficina Médico Legal”, para que practiquen una Pericia en particular, para lo que éstas dependencias, valiéndose de la infraestructura dispuesta, se encuentran ante el imperativo de tener que practicar lo solicitado y además de modo “gratuito” -ello es evidente, por cuanto es el Estado quien ha equipado a sus dependencias con tal objeto-. Esta situación, es poco asimilable por los Abogados de las Partes, ya que éstos, están en facultad de solicitar al Fiscal encargado de la investigación, bien en la etapa de las “diligencias preliminares”, como durante la “investigación preparatoria”, para que se haga uso de ésta facultad, si así lo estimaran conveniente, sobre todo, cuando se trata de pronunciamientos muy especiales, como en el caso de una pericia de identificación por ADN.

Como segunda parte en el numeral bajo comentario, se expresa que “También podrá encomendarse la labor pericial…” a las: “Universidades”, “Institutos de Investigación” o “Personas Jurídicas”, en general; pero se resalta lo siguiente: “…siempre que reúnan las cualidades necesarias a tal fin, con conocimiento de las partes.” Analicemos entonces lo siguiente: en primer lugar, al no recurrir el Fiscal ante los Laboratorios de la PNP, Policía Anticorrupción o el Instituto de Medicina Legal, de la misma forma mediante “Oficio”, puede solicitar la realización de una pericia a una “Universidad” (aquí debemos tener en consideración que ésta participación, debe ser necesariamente para casos en los que los conocimientos se encuentren “profesionalizados”, como se trata de aquellos que versan sobre Medicina, Química, Física, Psicología, Antropología, Estomatología, Ingenierías, etc.), la misma que obviamente derivará el pedido hacia la Facultad o Escuela Profesional, en la que se encomendará el examen o pronunciamiento a alguno o algunos de sus docentes, a cuyo término, la Universidad, igualmente mediante Oficio, remitirá al Fiscal, el resultado del pronunciamiento. Lo propio habrá de ocurrir cuando el pedido se haga a un “Instituto de Investigación”, como pudiera ser el caso en Arequipa, del “Instituto Peruano de Ciencias Forenses”, que conforme a sus Estatutos, en el Capítulo II “DE SUS FINES”,  Art. 7° dice: “Los fines del Instituto Peruano de Ciencias Forenses, son los siguientes: a) Ser una institución científica y académica dedicada a la investigación forense…” en donde el Presidente en funciones, dispondrá para que la instancia prevista conforme a sus Estatutos, se haga cargo de satisfacer el pedido, haciendo llegar al término el resultado al Fiscal requiriente. Finalmente, ésta demanda de apoyo pericial, también puede hacerse dice la norma a “Personas Jurídicas”; en éste caso, téngase presente que existen conforme al Derecho Civil, las “Personas Jurídicas de Derecho Público” y las “Personas Jurídicas de Derecho Privado”; en el primer lugar, para el caso de Arequipa (manteniéndonos con el ejemplo territorial puesto anteriormente) tenemos a la “Sociedad Eléctrica del Sur Oeste S. A. (SEAL)”, empresa a cargo de todo el aspecto relacionado con la provisión de energía eléctrica para la Región Arequipa y otras, institución que recepcionado por mesa de partes el Oficio del Fiscal, dará el trámite correspondiente hasta su absolución; y en el segundo caso tenemos a la “Asociación de Peritos Grafotécnicos Forenses del Perú” (en Arequipa) que conforme a sus Estatutos, en el Capítulo II “DE SUS FINES”,  Art. 7° dice: “Los fines de la Asociación de Peritos Grafotécnicos Forenses del Perú, son los siguientes: c) Prestar servicios periciales de la especialidad a las entidades Públicas, Privadas y Personas Naturales…”, entidad que al igual que la anterior, se encuentra debidamente inscrita ante los Registros Públicos, la misma que recibirá el Oficio del Fiscal, y su Presidente en ejercicio dispondrá conforme a sus Estatutos, qué miembro deberá de atender el pedido, remitiendo a su término el resultado del pronunciamiento pericial, al Fiscal solicitante.

Lo particular en cuanto a la segunda parte de éste punto “2.”, es que no acote la norma que “…presentarán su auxilio gratuitamente.”; y, es que ya ella misma determinó cuáles serán las entidades que así lo harán: la PNP, la Policía Anti Corrupción; y, el Instituto de Medicina Legal; por lo tanto éstas últimas entidades, sí tienen facultad para cobrar por el Servicio Pericial que presten, monto que deberá de estar previsto dentro de las pautas administrativas que las rigen. Surge entonces la pregunta siguiente: ¿Quién va a asumir el costo del pronunciamiento pericial?, me parece que la respuesta es obvia, ya que al final del párrafo de éste numeral al señalar que la intervención de éstas entidades, se hará “…con conocimiento de las partes.”, son entonces éstas las que asumirán dicho costo.

Artículo 174° Procedimiento de designación y obligaciones del perito.-

1.       El perito designado conforme al numeral 1) del artículo 173° tiene la obligación de ejercer el cargo, salvo que esté incurso en alguna causal de impedimento. Prestará juramento o promesa de honor de desempeñar el cargo con veracidad y diligencia, oportunidad en que expresará si le asiste algún impedimento. Será advertido de que incurre en responsabilidad penal, si falta a la verdad.

Este numeral se refiere a aquellos Peritos nombrados por el Fiscal o el Juez de la Investigación Preparatoria en los casos de Prueba Anticipada (especialistas donde los hubiere y entre éstos  a quienes se hallen sirviendo para el Estado; o los nombrados según las normas de la Ley Orgánica del Poder Judicial), quienes se ven obligados para ejercer el cargo, salvo impedimento que será puesto de manifiesto al momento en que preste juramento o promesa de honor para su desempeño (las causales de impedimento se tienen consignadas en el Artículo siguiente). El juramento obliga al perito nombrado a actuar dice la norma: “con veracidad” y “diligencia”, lo primero compromete al perito, para poner en conocimiento vía su pronunciamiento pericial, de aquello que su saber le haya permitido identificar durante su examen y llegar a conclusiones válidas resultantes de una verdad científica comprobada; y, lo segundo estriba en que para el cumplimiento de esta labor se haga con gran disposición y oportunidad, evitando dilaciones injustificadas.

Lo singular de la parte final de éste numeral cuando se expresa que: “…Será advertido de que incurre en responsabilidad penal, si falta a la verdad.”, estriba en establecer ¿Cuándo el Perito “falta a la verdad”?; en principio ¿A qué verdad nos estamos refiriendo?. Existe de por medio un problema filosófico, como tener en claro lo que implica el término “Verdad”; y, previamente para ello nos remitiremos al Diccionario[1]: “…En la actual situación del problema, para encontrar un enfoque fundado desde el cual definir la verdad, podemos partir de la fórmula clásica: «Verdad es la adecuación del entendimiento con la cosa»…”. Esto es, para el Perito y particularmente el Perito Criminalístico, al practicar su estudio pericial, va en busca de una verdad, la “Verdad Criminalística”, ésta verdad resulta del entendimiento y convencimiento de los resultados logrados, lo que lo lleva a una “Conclusión” que resume esa verdad hallada; siendo esto así, tenemos un Primer Caso: El Perito Criminalístico, entiende y se ha convencido de que las interpretaciones de los resultados a los que ha llegado, son correctos y fundados; sin embargo, éste no ha cumplido con todos los protocolos doctrinarios que su saber particular exige debido a sus carencias de conocimiento, por lo tanto, llegó a una verdad errónea, verdad que puede ser puesta en evidencia por otro Perito Criminalístico, que haya empleado con mayor sapiencia esas pautas no observadas por el primero y que efectivamente las prevé la doctrina. En éste caso el primero ha llegado a una verdad fallida por insuficiente empleo de la doctrina (estamos hablando entonces de un perito inexperto y poco idóneo para un estudio pericial), en tanto que el último logró una verdad fundada basada en el empleo adecuado de la  doctrina. Un Segundo Caso, estaría dado por el convencimiento del Perito Criminalístico, de haber logrado un resultado determinado; sin embargo, éste traiciona su entendimiento, adaptando su resultado a una situación totalmente ajena a la verdad criminalística encontrada con ocasión de su estudio pericial, justamente “manipulando” los datos a favor de su posición (estamos hablando ahora de un perito “mercenario”). Es de entenderse entonces que es en éste caso, en el que esperamos se responsabilice al perito por “faltar a la verdad”.

2.       La disposición o resolución de nombramiento precisará el punto o problema sobre el que incidirá la pericia, y fijará el plazo para la entrega del informe pericial, escuchando al perito y a las partes. Los honorarios de los peritos, fuera de los supuestos de gratuidad, se fijarán con arreglo a la Tabla de Honorarios aprobada por Decreto Supremo y a propuesta de una Comisión interinstitucional presidida y nombrada por el Ministerio de Justicia.

Como toda investigación científica, que de hecho viene a ser la práctica de un estudio pericial criminalístico, se parte de un “Problema”, al que para el presente caso se señala como el “Objeto de Estudio Pericial”; es lo que al final de cuentas, debe de quedar demostrado o no, luego de la investigación pericial. Suele suceder en una gran cantidad de casos, que para algunos tipos de pronunciamientos, bien las Partes, el Fiscal, el Juez o la propia Policía, no tienen en claro la formulación de éste punto. Lo recomendable es que el Perito, al aceptar el cargo; y, ver que el citado “Objeto de Estudio Pericial”, no está bien definido, pues debe de solicitar su aclaración y de ser el caso, ayudar con su saber, para que éste se ajuste a la correcta necesidad de información. Quedan proscritas las “Interpretaciones personales” de algunos peritos, lo que a la larga conduce a un quiebre de lo que el probatorio exige, según la parte que lo plantee. Otro asunto es el “señalamiento del plazo para la entrega del informe pericial”; no todos los estudios forenses pueden ajustarse a un tiempo arbitrario determinado por el Fiscal o las Partes, sino el Juez; esto lo decide la realidad fáctica en cuanto al logro de los datos a consecuencia de la investigación particular: Pericia de Biología Forense, de Toxicología Forense, de Ingeniería Forense, de Balística Forense, etc.; por lo que el Perito, está en la obligación de hacer conocer ésta problemática que obviamente es desconocida por los profanos en criminalística, por tanto, tiene la obligación de hacer saber el tiempo real que demandará su pronunciamiento, para que pueda reestructurarse la disposición o resolución de acuerdo al protocolo procesal; los aspectos aquí tratados, encuentran respaldo en la parte final del párrafo de inicio que dice: “…escuchando al perito y a las partes.”

Respecto del señalamiento de los “Honorarios Periciales”, es un tema muy complejo; en principio porque no se puede poner en uso una misma medida para determinar el costo de todos los trabajos periciales. Suelen tomar como medida los Sres. Jueces, la Unidad de Referencia Procesal, que es el 10% de la Unidad Impositiva Tributaria para el año en vigencia, lo que así viene siendo aceptado por los Sres. Peritos del REPEJ, pero con sus bemoles evidentes; y, valgan verdades, a la fecha no se cuenta con una “Tabla de Honorarios Periciales” en uso, para determinar el importe de cada uno de los Pronunciamientos Periciales de Criminalística. Como dato informativo lo que existe tanto en la Policía Nacional del Perú y el Instituto de Medicina Legal, son los montos que importan sus pronunciamientos; y, que constan en los Textos Únicos de Procedimientos Administrativos (TUPA); sin embargo, éstos montos son para las citadas “dependencias del Estado”, de las Oficinas de Economía y Logística, se encargan del manejo de las partidas y la compra de los equipos e insumos que habrán de utilizar los funcionarios o servidores públicos en sus estudios; pero como se puede apreciar, esto no es buena referencia para fijar los “Honorarios Periciales”, ya que los Peritos nombrados, cubren el costo de sus insumos, equipos; y, transporte de modo particular y según sea el lugar del país en donde ejerzan.

Artículo 175° Impedimento y subrogación del perito.-

1.       No podrá ser nombrado perito, el que se encuentra incurso en las mismas causales previstas en los numerales 1) y 2) ‘a’ del artículo 165°. Tampoco lo será quien haya sido nombrado perito de parte en el mismo proceso o en proceso conexo, quien está suspendido o inhabilitado en el ejercicio de su profesión, y quien haya sido testigo del hecho objeto de la causa.

La primera parte del numeral hace referencia la imposibilidad de que alguien pueda ser nombrado perito, en tanto se encuentre comprendido dentro las siguientes causales: “Art. 165° Abstención para rendir testimonio. 1. Podrán abstenerse de rendir testimonio el cónyugue del imputado, los parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad, y aquel que tuviera relación de convivencia con él. Se extiende esta facultad, en la misma medida, a los parientes por adopción, y respecto de los cónyugues o convivientes aún cuando haya cesado el vínculo conyugal o convivencial. Todos ellos serán advertidos, antes de la diligencia, del derecho que les asiste para rehusar a prestar testimonio en todo o en parte. 2. Deberán abstenerse de declarar, con las precisiones que se detallarán, quienes según la Ley deban guardar secreto profesional o de Estado: a) Los vinculados por el secreto profesional no podrán ser obligados a declarar sobre lo conocido por razón del ejercicio de su profesión, salvo los casos en los cuales tengan la obligación de relatarlo a la autoridad judicial. Entre ellos se encuentran los abogados, ministros de cultos religiosos, notarios, médicos y personal sanitario, periodistas u otros profesionales dispensados por Ley expresa. Sin embargo, estas personas, con excepción de ministros de cultos religiosos, no podrán negar su testimonio cuando sean liberadas por el interesado del deber de guardar secreto.

Una segunda parte, evita el nombramiento de aquel que ya intervino como “Perito de Parte” (aquel propuesto además de los Peritos Oficiales, como Perito de su Parte, para emitir pronunciamiento sobre tema sujeto a pericia), bien en el mismo proceso como en un proceso conexo; igualmente aquellos Peritos que se encuentren en calidad de “suspendido” o “inhabilitado” en el ejercicio de su profesión; evidentemente en éste caso, queda en claro que se tratarían de aquellos “Profesionales Colegiados”, que han sido sancionados por alguna “Falta” prevista en los Estatutos del Colegio Profesional particular; como también al no encontrarse “al día” en sus aportaciones, ha quedado “inhabilitado” para el ejercicio profesional; sin embargo, debemos de tener también en cuenta a todo aquel “Perito” que habiendo sido incorporado al Registro de Peritos Judiciales (REPEJ) del Distrito Judicial respectivo; y, que por Resolución Administrativa de la Presidencia del indicado Distrito Judicial, haya sido “sancionado” (particularmente en el caso de la Suspensión Temporal o la Cancelación Definitiva), con lo que quedaría apartado de intervenir como tal, según sea el caso.

El último caso está dado por la imposibilidad de quien habiendo sido testigo de un hecho que es materia de la propia investigación, funja como Perito; que bien podría aplicarse en el siguiente ejemplo; que un Perito Balístico Forense, presencie un Robo a una casa comercial, en la que uno de los agentes haga uso de su arma de fuego y hiera al vigilante particular de dicha empresa; en éste caso, no es admisible nombrársele como Perito Balístico en tal investigación para emitir pronunciamiento pericial de su especialidad.

2.       El perito se excusará en los casos previstos en el numeral anterior. Las partes pueden tacharlo por esos motivos, En tales casos, acreditado el motivo del impedimento, será subrogado. La tacha no impide la presentación del informe pericial.

Al momento de ser notificado para la aceptación del cargo de Perito; y, si sabe que tiene causal de impedimento, lo hará conocer por escrito al Fiscal o al Juez, según corresponda, solicitando ser subrogado, evitando así proceder a la correspondiente juramentación; sin embargo, de no estar en claro tal impedimento; y, ha procedido a la diligencia de juramentación y aceptación del cargo, entonces está y durante el término en que debe de presentar su pronunciamiento pericial, llega a identificar plenamente que si existe causal de excusa, así debe de hacerlo saber, solicitando además la correspondiente subrogación y nombramiento del reemplazante.

En cuanto a la tacha del perito, por tener causal de impedimento; estando en la etapa de la propuesta conforme a lo previsto en ésta normativa, en que las partes participan de ella; solicitarán de inmediato no sea nombrado y así se evita su intervención con oportunidad; sin embargo, de haberse producido ya la juramentación y aceptación del cargo y recién se tome conocimiento del impedimento del perito juramentado, es que se procederá a formular la correspondiente tacha; la que al ser fundada, promoverá su subrogación, significando que ello no impide que el perito cumpla con la presentación del pronunciamiento pericial para el que fuera nombrado.

3.       El perito será subrogado, previo apercibimiento, si demostrase negligencia en el desempeño de la función.

En principio, analicemos el término “negligente [2]”: “El que incurre en negligencia. El responsable de la misma. Descuidado, omiso. Despreocupado en sus obligaciones. Quien no presta la atención debida en trabajos o servicios. Desidioso, abandonado, flojo, indolente. Imprudente. Quien no adopta las precauciones del caso”. Por lo que fácilmente podremos entender ¿Cuándo el Perito es negligente?; para ilustrar mejor la figura, tenemos por ejemplo el caso de un Perito Grafotécnico que teniendo la responsabilidad de verificar “el origen gráfico” de un firma puesta en un documento que le fuera entregado con tal objeto, y trabajando en su gabinete, derrame alguna sustancia sobre el documento que contiene la “Muestra Dubitada” ocasionando su parcial deterioro; ello conduciría necesariamente una vez comprobado el hecho y establecido que no ha mediado “dolo” alguno, entonces el Fiscal o el Juez, con conocimiento del hecho procederán a subrogarlo del cargo y apercibirlo.

Artículo 176° Acceso al proceso y reserva.-

1.       El perito tiene acceso al expediente y demás evidencias que estén a disposición judicial a fin de recabar las informaciones que estimen convenientes para el cumplimiento de su cometido. Indicarán la fecha en que iniciará las operaciones periciales y su continuación.

Con ocasión del nombramiento, el Perito a cargo de emitir el pronunciamiento, cuando éste sea el caso, podrá acceder al estudio de las evidencias que habrá de procesar, sea que obren en la Carpeta Fiscal o en el Expediente, según corresponda, como podría ser el caso de algún documento original incorporado a ellos; de lo contrario, si la evidencia pasible de estudio se encontrara a cargo del Fiscal durante las diligencias preliminares o durante la investigación preparatoria, o a cargo del Juez pertinente, en lugar distinto al expediente, el perito también podrá acceder a practicar sus estudios en el lugar donde ésta se encontrara, en cumplimiento de su función pericial.

Cuando las circunstancias así lo ameriten, como bien puede ser el caso de que el Perito aún no cuente con el acceso a las evidencias objeto de su pronunciamiento pericial y esto se tome algún tiempo, está en facultad de informar al Fiscal o al Juez la fecha en que podrá dar inicio a su labor pericial; y, si de por medio surge alguna circunstancia que motive el corte del proceso de estudio que viene realizando el perito, como bien podría ser debido a verse brevemente afectado en cuanto a su salud, se hará conocer ésta situación, informando a partir de qué momento se reanudarán sus estudios periciales, para así cumplir con el término señalado o solicitado por éste.

2.       El perito deberá guardar reserva, bajo responsabilidad, de cuanto conozca con motivo de su actuación.

El perito, que se encuentre llevando a cabo un estudio pericial solicitado por el Fiscal o el Juez, según corresponda, bajo responsabilidad tiene que guardar reserva de sus estudios y resultados logrados. La oportunidad para dar cualquier información o ampliar sus resultados a las partes del proceso, se tiene determinada en la norma procesal. Al respecto, deben por ejemplo tener mucho cuidado los Sres. Peritos –cualquiera sea la calidad jerárquica de los mismos- que sean miembros de la Policía Nacional del Perú, institución en la que por subordinación los peritos sean requeridos por sus superiores para informar a su Comando sobre los “avances” del proceso pericial o del resultado obtenido, no estando obligados a proporcionar bajo éstas circunstancias información alguna; y menos para que ésta información sea dada a conocer al público externo so pretexto de difundir la labor que la Policía Nacional del Perú viene llevando a cabo. Menos aún, si la pericia ha sido requerida a alguna entidad como las que se tienen consideradas en la presente normativa legal (Universidades, Instituciones, etc.), las que tampoco pueden romper éste Principio de Reserva del pronunciamiento pericial.

Artículo 177° Perito de parte.-

1.       Producido el nombramiento del perito, los sujetos procesales, dentro del quinto día de notificados u otro plazo que acuerde el Juez, pueden designar, cada uno por su cuenta, los peritos que considere necesarios.

Habiéndose procedido con conocimiento de las partes, al nombramiento del “Perito Oficial” y notificada ésta diligencia mediante el señalamiento de la fecha para la Juramentación y aceptación del cargo; las partes dentro del quinto día de recibida dicha notificación, están facultados para que cada una de ellas, a su vez, puedan poner en conocimiento del Fiscal o del Juez su propuesta de uno o más “Peritos de Parte” de la especialidad que está siendo objeto de pronunciamiento pericial.

Ésta situación, se hace extensiva a cualquiera de los casos contemplados dentro de los alcances del Art. 173° ya comentado, comprendiendo el ámbito de las diligencias preliminares o de la investigación preparatoria, por lo que la parte correspondiente, puede a su vez proceder como se ha comentado, proponiendo su “Perito de Parte” y comunicando por ejemplo al Laboratorio de Criminalística de la PNP o al Instituto de Medicina Legal que el “Perito de Parte” propuesto, se apersonará ante esa dependencia para cumplir con la labor encomendada por la parte que lo ha propuesto, debiendo éstas Instituciones brindar las facilidades del caso para la realización de su cometido.

2.       El perito de parte está facultado a presenciar las operaciones periciales del perito oficial, hacer las observaciones y dejar las constancias que su técnica les aconseje.

Dispuestos para la realización de los estudios necesarios, tanto los “Peritos Oficiales” nombrados, como aquellos que prestan servicios en las otras instituciones comprendidas dentro de los alcances del Art. 173° de la norma en comento, el “Perito de Parte”, presente en las instalaciones donde éstos estudios se lleven a cabo, presenciará a sus pares cómo aplican las técnicas, métodos, procedimientos; así cómo utilizan el equipo e instrumental diseñado para el estudio particular; asimismo, podrá a la vez si fuera ese el caso, a “observar” directamente lo que los Peritos ya indicados comprueban o verifican a través del empleo de Microscopios o equipos similares en donde la observación puede ser directa (salvo aquellos que cuenten con un monitor en el que se proyecten las imágenes vistas a través del microscopio). Con ocasión de ésta actuación, podrá observar o cuestionar aspectos propios del procedimiento pericial de los otros peritos y que queden registradas éstas, además de las argumentaciones técnicas que el caso amerite.

3.       Las operaciones periciales deben esperar la designación del perito de parte, salvo que sean sumamente urgentes o en extremo simples.

En éste punto, la norma deja claramente sentado que la “práctica de la pericia” (implica todas las diligencias que el estudio pericial requiera) debe esperar que la parte, debidamente notificada sobre el particular, proponga a su “Perito de Parte” para que pueda intervenir como se ha dejado sentado en el numeral precedente. Al hacerse la salvedad de que ésta “espera” no pueda ser llevada a cabo en razón de “suma urgencia” o debido a una “extrema simpleza”; en éste punto habría que dilucidar qué se entiende “practicar una pericia que es sumamente urgente”; solo por citar un caso, tal vez bien cabe la práctica de una “necropsia”, o un “examen preferencial de himen” –en éste último, podemos tener la diligencia complementaria del hisopado vaginal-, o la “toma de muestras para un análisis toxicológico”, ya que en éstos casos la evidencia puede verse alterada o desaparecer.

Pero cómo entender que el procesamiento pericial sea de “extrema simpleza”. Si en el numeral “1.” del Art. 172° nos dice que: “La pericia procederá siempre que, para la explicación y mejor comprensión de algún hecho, se requiera conocimiento especializado de naturaleza científica, técnica, artística o de experiencia calificada”, lo que desde ya implica una operación compleja que facilitará a las partes del proceso un mejor entendimiento de los resultados obtenidos, por parte de un experto o perito. Pues simplemente éste añadido del legislador no tiene sentido; salvo sea el caso de que se pretenda hacer alusión al acto de tomar una fotografía a una evidencia por un Perito en Fotografía Forense, acto que no amerita “sea nombrado un Perito Fotógrafo Forense”; y, estemos obligados a la espera del señalamiento del “Perito Fotógrafo Forense de Parte”, lo que es inaudito. Como podemos apreciar, este término ha sido algo exagerado.

Artículo 178° Contenido del informe pericial oficial.-

1.       El informe de los peritos oficiales contendrá:

a.       El nombre, apellido, domicilio y Documento Nacional de Identidad del perito, así como el número de su registro profesional en caso de colegiación obligatoria.

Mediante estos datos, lo que se pretende es la identificación plena del perito que está a cargo del pronunciamiento pericial; y, si se trata de un Perito que obra en el ejercicio de conocimientos adquiridos por formación Universitaria que además obliga a la Colegiación para poder ejercer ésta actividad profesional, deberá de consignar en Número de Registro de Colegiación; significando, que inherente a ésta cualidad del perito, está la de encontrarse “debidamente habilitado”; ya que de lo contrario estaría comprendido dentro de los alcances de la última parte del Art. 175°: “1. No podrá ser nombrado perito… Tampoco lo será quien está… inhabilitado en el ejercicio de su profesión”; así que para ello, el Perito que suscribe el informe, además debe de consignar si es que éste al momento de practicar el peritaje, se encuentra “habilitado”; caso contrario su pronunciamiento sería cuestionable, amén de las otras acciones que se podrían practicar en su contra por ocultar la verdad.

b.       La descripción de la situación o estado de hechos, sea persona o cosa, sobre los que se hizo el peritaje.

Corresponde a la “fase descriptiva” de lo que es objeto de estudio o de pericia: Escenario de los hechos, cuerpo humano, objeto, etc.

c.        La exposición detallada de lo que se ha comprobado en relación al encargo.

Dado que el examen pericial, permite identificar una serie de “datos” logrados a causa de la aplicación de las técnicas, métodos y procedimientos específicos de un conocimiento particular, es propio que el cuerpo del informe pericial los contenga, evitando como antaño que se “ocultaban datos” logrados por el perito, y no aparecían en la redacción de su informe. Por medio de éste artículo, existe el imperativo para que se cumpla con la transparencia de divulgar todo lo encontrado luego del estudio practicado. En otras palabras, el perito “debe de decir en su pericia todo lo que ha encontrado”.

d.       La motivación o fundamentación del examen técnico.

Es la explicación clara sin perjuicio de ser técnica, de los “datos” logrados durante el examen, los que sirven de argumento a la conclusión o conclusiones finales. Esto evita que las conclusiones resulten de “interpretaciones personales” que no tienen un asidero contenido en el propio pronunciamiento pericial.

e.       La indicación de los criterios científicos o técnicos, médicos y reglas de los que se sirvieron para hacer el examen.

En pocas palabras, debe de incluirse en el pronunciamiento pericial, el fundamento doctrinario en el que se basa el estudio practicado.

f.         Las conclusiones.

Constituyen la parte final del proceso de conocimiento resultante de la investigación pericial, que se espera sea categórica en cuanto a su enunciado, pudiendo no ser extraño que se trate de una conclusión abstensiva, cuando existen factores que obstaculizan llegar a una categorización. Es decir, que al llegar a una conclusión categórica, estamos al frente de una “verdad criminalística”, en otras palabras se ha generado conocimiento.

g.       La fecha, sello y firma.

La generación del pronunciamiento pericial, se da en un espacio y en un tiempo; la exigencia del sello será una formalidad para aquellas dependencias o entidades que así lo tuvieran en uso: Policía Nacional del Perú, Instituto de Medicina Legal, etc.; y, la presencia de la firma, hace que lo inserto en el informe pericial quede validado con ésta marca que individualiza al perito interviniente.

2.       El informe pericial no puede contener juicios respecto a la responsabilidad o no responsabilidad penal del imputado en relación con el hecho delictuoso materia del proceso.

Es evidente que el perito no tiene facultades para calificar ninguna circunstancia como un presunto delito, para ello lo están las personas procesales correspondientes. No se olvide que el “Perito” no es “Parte” en el proceso.

Artículo 179° Contenido del informe pericial de parte.-

El perito de parte, que discrepe con las conclusiones del informe pericial oficial puede presentar su propio informe, que se ajustará a las prescripciones del artículo 178°, sin perjuicio de hacer el análisis crítico que le merezca la pericia oficial.

Al hacerse referencia al “Perito de Parte” en el presente artículo, se hace alusión a aquel que fue propuesto por alguna de las partes del proceso dentro del término de los cinco (05) días después de la notificación hecha por el Ministerio Público o el Juez, respecto del nombramiento o disposición para la ejecución de un pronunciamiento pericial en particular. Como quiera que éste “Perito de Parte”, interviniera “presenciando las operaciones periciales del perito oficial”, puede darse el caso en que discrepe con los resultados del estudio que estuviera practicando éste Perito Oficial. Lo extraño del articulado estriba en que deja entrever que el “Perito de Parte”, en éstas circunstancias de contradicción de posiciones técnicas “puede presentar su propio informe”; y, la pregunta que de ello surge, es la siguiente: ¿En qué momento la norma dispone que el Perito de Parte si está conforme con el Perito Oficial, puedan ambos suscribir el mismo Informe Pericial?; simplemente ¡En ninguno!. Acaso el legislador cometió un error de interpretación, con el contenido de la última parte del numeral “2.” del Art. 177° que dice: “…hacer las observaciones y dejar las constancias que su técnica les aconseje.”, esto no significa que en el Informe Pericial que formule el “Perito Oficial”, va a hacer constar las “Observaciones” propuestas por el “Perito de Parte”; más bien, éste hecho constará en la correspondiente “Acta de Participación Pericial” que se levante cuando de por medio esté presente el “Perito de Parte”, pues habrá casos en los que éste no haya sido convocado porque las partes no lo consideraron necesario; y, ahí no es necesario dejar constancia vía “Acta” alguna. En ésta “Acta de Participación Pericial”, deberá ser levantada al momento en que tanto el Perito Oficial, como el Perito de Parte participan en la diligencia del procesamiento de las evidencias objeto de pronunciamiento, firmando al término de la misma los intervinientes al acto, documento muy distinto al propio informe pericial oficial o de parte; insistiendo en que es en éste documento en el que conste si “hubo o no observación alguna por el perito de parte”.

Hecha la salvedad al respecto, vemos que la presente norma obliga al “Perito de Parte” a presentar su “Informe Pericial” con una estructura que se ajusta a lo preceptuado en el Art. 178°; pero además le faculta a llevar a cabo “un análisis crítico que le merezca la pericia oficial”. Tenemos entonces que por un lado las formalidades imperativas para la pericia oficial, deben también cumplirse en la pericia de parte; y, como añadido, si éste “Perito de Parte”, dejó sentada su correspondiente “Observación”, en lo que estimamos deba de ser el “Acta de Participación Pericial”, es el momento en que dentro de su Informe Pericial de Parte, incluya un acápite en el que justamente argumente científica y técnicamente la posición doctrinaria que éste esgrime y que se contrapone al informe oficial, identificando las vulnerabilidades teórico aplicativas del Perito Oficial, que lo han conducido a una posición opuesta  la que el Perito de Parte está sosteniendo.

Significa entonces que el “Perito de Parte”, únicamente podrá remitirse a argumentar lo observado a la pericia oficial, definitivamente ¡No!; y, esto ¿por qué?; pues porque el Perito de Parte no debe de concluir la redacción de su pronunciamiento pericial, en tanto no tome conocimiento del Informe Pericial del Perito Oficial, ya que de darse el caso de que en él encuentre otras posiciones técnicas contrarias a las que ha identificado el Perito de Parte, pues simple y llanamente, tendrá que considerarlas también en el acápite correspondiente de su pronunciamiento pericial. Es decir, que el Informe Pericial de Parte, es culminado y presentado al Fiscal o al Juez, con posterioridad a la presentación y notificación de la misma a las partes, como parte del debido proceso; pero cuidando que sea dentro del término de Ley.

Artículo 180° Reglas adicionales.-

1.       El Informe pericial oficial será único. Si se trata de varios peritos oficiales y si discrepan, cada uno presentará su propio informe pericial. El plazo para la presentación del informe pericial será fijado por el Fiscal o el Juez, según el caso. Las observaciones al Informe pericial oficial podrán presentarse en el plazo de cinco días, luego de la comunicación a las partes.

El presente numeral deja en claro que es un solo informe pericial el que se redacte por los peritos oficiales (cuando estos son dos o más para una misma especialidad criminalística); y, de darse el caso que entre éstos no lleguen a unas conclusiones también únicas, se les faculta para que emitan su propio informe pericial, con las conclusiones respectivas. Cuando la norma expresa que: “El plazo para la presentación del informe pericial será fijado por el Fiscal o el Juez, según el caso.”, surge la duda sobre lo siguiente: Si ya en el Art. 174°, numeral “2.” se consigna: “La disposición o resolución de nombramiento precisará…, y fijará el plazo para la entrega del informe pericial, escuchando al perito y a las partes.”, cómo entender que se vaya a otorgar un “nuevo plazo”, que entendemos que sería para los “otros peritos oficiales que hayan entrado en contradicción”, lo que no tiene nada de lógica, por cuanto ya tuvieron conocimiento del plazo que se les confirió para emitir su pronunciamiento pericial, el que por más que sea discrepante, debe de culminar y ser presentado dentro del término fijado; y, no esperar otro. Estimamos que la presente frase no es coherente con el texto del articulado precedente.

En el caso de la última parte del texto del presente numeral, se dice: “Las observaciones al Informe pericial oficial podrán presentarse en el plazo de cinco días, luego de la comunicación a las partes”. Aquí, las “Observaciones” a las que se hace alusión, no se refieren a aquellas que se encuentran contenidas en la pericia de parte, que fueron materia de constancia en el “Acta de Participación Pericial”, cuando alguna de las partes o todas, han propuesto a un “Perito de Parte”; sino que se trata de otro documento pericial, que se denomina “Informe de Observaciones a Pericia … (Balística, Grafotécnica, Papiloscópica, Biológica, Toxicológica, etc.)”; y, que se debe de generar, si así lo considera necesario alguna de las partes del proceso, cuando “no ha propuesto Perito de Parte o no se ha tenido oportunidad de ello, por ejemplo para los casos de las pericias practicadas de modo urgente o en extremo simples”. En éste caso, las partes al encontrarse con un informe pericial de ésta naturaleza, tienen una última alternativa, recurrir a un “Perito Particular” (entiéndase que no se le menciona como “Perito de Parte”, por cuanto ésta calidad es adquirida dentro del proceso, lo que no sucede con el “Perito Particular” que es ajeno a éste) de la especialidad del informe pericial oficial, para que luego de verificar lo que el perito oficial ha consignado en su documento, “constate algunas vulnerabilidades” de la técnica, métodos o procedimientos aplicados y los ponga en evidencia, debidamente argumentados, concluyendo al respecto. Esto es justamente porque quien debiendo de presentar las “Observaciones”, como es el Abogado patrocinante, no es quien para cuestionar o controvertir contenidos eminentemente técnicos de diversas especialidades de la Criminalística, estando obligado a recurrir al Perito especialista. Téngase presente que el documento que contiene las “Observaciones”, no es la realización de una “Pericia Criminalística de Parte”, sino eso mismo, unas “Observaciones” a lo ya practicado.

2.       Cuando exista un informe pericial de parte con conclusión discrepante, se pondrá en conocimiento del perito oficial, para que en el término de cinco días se pronuncie sobre su mérito.

Como es lo apropiado, también el perito oficial, tendrá la oportunidad de pronunciarse respecto de las “Observaciones” que habiendo quedado sentadas en la correspondiente “Acta de Participación Pericial”; e ilustradas en el cuerpo del informe pericial de parte, se hacen respecto de su posición teórico aplicativa particular, argumentando debidamente su posición doctrinaria, siendo bastante claro y objetivo en ella; todo esto dentro del término de los cinco (05) días.

3.       Cuando el informe pericial oficial resultare insuficiente, se podrá ordenar su ampliación por el mismo perito o nombrar otro perito para que emita uno nuevo.

Este caso se presenta cuando los datos contenidos en el informe pericial oficial, no contienen la información esclarecedora necesaria que permita tener una idea cabal sobre lo que éste perito ha practicado y qué lo ha conducido a las conclusiones sostenidas; es entonces, ante ésta situación, en que el Fiscal o el Juez, dispondrán para que el perito oficial “amplíe” su informe, pero tal ampliación no consiste en “rehacer su informe”, sino avocarse a un “punto en particular” que es materia de la duda o incertidumbre surgidas; ya que de lo contrario, si es que se le pide que se pronuncie en “algo más” ajeno a lo que fuera su “Objeto de Estudio”, estaríamos hablando de un pronunciamiento pericial totalmente distinto, para el que habría que obrar nuevamente como en un inicio (nombramiento de perito). Puede ser el caso de que el objeto del pronunciamiento fue la determinación de si una firma proviene o no de la persona “X”; y, dentro del cuerpo del informe el perito tuvo la ligereza de manifestarse sobre que los trazos constitutivos de esta firma se encontraban “debajo” o “subyacentes” a un texto mecanográfico o de otro trazo del texto del contenido del documento, en éste caso lo último expresado constituye “distinto objeto de estudio”, por lo que no cabría disponer que se “amplíe” su informe; siendo lo procedente un nuevo nombramiento para tal determinación.

Artículo 181° Examen pericial.-

1.       El examen o interrogatorio del perito en la audiencia se orientará a obtener una mejor explicación sobre la comprobación que se haya efectuado respecto al objeto de la pericia, sobre los fundamentos y la conclusión que sostiene. Tratándose de dictámenes periciales emitidos por una entidad especializada, el interrogatorio podrá entenderse con el perito designado por la entidad.

En principio, la norma no especifica que este “examen” sea únicamente para el “Perito Oficial”, lo que lo hace también extensivo al “Perito de Parte”. En su oportunidad, ambos deberán proceder a “Sustentar” todo lo inherente a la técnica, métodos y procedimientos empleados; así como también, hacer conocer con mayor amplitud la fundamentación doctrinaria en la que respaldan su estudio pericial.

Por otra parte; y, al inicio de la diligencia, deberá el perito absolver todo lo inherente a su “Acreditación” (formación técnica o profesional, supervisión previa al ejercicio pericial, experiencia pericial propiamente dicha, complementación de conocimientos, investigación científica en el tema, etc.), ya que la pericia ha sido hecha por un “Perito” del que no conocemos absolutamente nada y que mejor oportunidad para comprobar su “idoneidad” para la absolución de temas como el tenido bajo su conocimiento.

Y, de modo especial, expondrá el tema particular de la doctrina que satisface los requerimientos propios de lo que fue motivo del “Objeto de Pericia”.

Es evidente que para el caso en el que la pericia fuera solicitada a una entidad como las que se tienen previstas en la norma, quien será objeto del examen pericial, sea el perito o peritos que han suscrito el pronunciamiento remitido por la mencionada.

2.       En el caso de informes periciales oficiales discrepantes se promoverá, de oficio inclusive, en el curso del acto oral un debate pericial.

Como ya se tenía en cuenta para el caso en el que los peritos oficiales entren en discrepancia total o parcial en cuanto a sus pronunciamientos, es conveniente que entre éstos se lleve a cabo el denominado “debate pericial”. Téngase presente, que respecto de lo controversial, éstos peritos no han tenido ocasión de hacer una ampliación de “observación” alguna, como sí le corresponde al “Perito de Parte” en su pronunciamiento pericial, observación que se traslada al perito oficial para su absolución. Siendo que en éste caso los peritos oficiales son los que entraron en discrepancia; y, al no haber tenido opción para aclarar o ampliar sus controversias, es oportunidad para ello.

3.       En el caso del artículo 180° 2, es obligatorio abrir el debate entre el perito oficial y el de parte.

Lo otro, está dado por la controversia entre el perito oficial y el perito de parte; sin embargo, respecto de ésta controversia, ambos ya se han pronunciado al respecto, el perito de parte en un acápite aparte de su pericia; y, el perito oficial, luego del traslado de ésta observación controversial. Entonces el debate estaría dado para brindar explicaciones de mayor amplitud sobre lo que ha sido motivo de controversia.

02.          ¿En quién confiar?

Vemos entonces que por su parte el Ministerio Público prácticamente cuenta como “Peritos de Cabecera” con los miembros del Instituto de Medicina Legal y de los Laboratorios de Criminalística de la Policía Nacional del Perú, sobre los que acciona con prontitud y oportunidad para absolver sus requerimientos periciales.

El problema para él, estriba en tener la certeza de que tanto en preparación, respaldo tecnológico, como en infraestructura se encuentren al alcance de las exigencias, pero la puesta en vigencia de éste nuevo sistema procesal penal, como lo habíamos ya manifestado en un inicio, nos mostró las vulnerabilidades que se mantienen latentes.

Por ejemplo, pareciera que los delitos se van a cometer todos en la Capital de la República o de escasas Capitales de Departamento, en donde se cuenta con una variedad de peritos de las instituciones mencionadas, así como del equipamiento e instalaciones; lo que permite acceder a la gran gama de pronunciamientos periciales con oportunidad; sin embargo, podemos apreciar en mérito a la progresiva entrada en vigencia del Código Procesal Penal en los distintos Distritos Judiciales ya en uso del nuevo sistema, que éste hecho los ha sorprendido con insuficiencia de peritos, carencia de medios técnicos y hasta de la experiencia necesaria para casos particulares, afectándose la calidad de los pronunciamientos periciales. Sobre la marcha, se han convocado procesos de incorporación para implementar al menos en el Instituto de Medicina Legal, nuevos profesionales para en algo satisfacer la demanda, aunque sin experiencia en el campo forense; sin embargo por parte de la Policía Nacional, esto no ha sucedido así, ya que vemos que cada vez, hay menos personal dedicado a labores periciales en las dependencias de Criminalística; sino preguntémonos ¿Cómo van en las Provincias?, en donde ni siquiera se cuenta con especialistas o al menos conocedores idóneos para el procesamiento de la escena del crimen; y, de las demás áreas criminalísticas, ni que hablar.

Esta situación, que desde ya hace vulnerable al propio Ministerio Público, tiene su correlato, pero en mayor magnitud en el Abogado de la Defensa, quien en uso de su derecho, pretenda incorporar un “Perito de Parte” para que le permita verificar justamente esa calidad del pronunciamiento pericial a cargo de los peritos oficiales, no disponiendo siquiera de propuestas profesionales idóneas para su causa ¿Dónde encuentra Peritos Médicos Forenses, Biólogos Forenses, Químicos Forenses, Balísticos Forenses, Papiloscopistas Forenses, Grafotécnicos, Peritos en Explosivos Forenses, etc.?, simple y llanamente no los tiene mayormente a disposición, quedando entonces sometidos a las propuestas incluidas en la Carpeta Fiscal. Por tanto ¿Podrá hacer un uso adecuado del Principio de Contradicción?

Por otra parte, vemos que los requerimientos periciales hechos por parte del Ministerio Público o la Policía Nacional, tienen los costos asumidos por el propio Estado, ya que su infraestructura y personal de peritos se encuentra a cargo de éste; sin embargo el inculpado, si pretende a solicitud de su Abogado Defensor, proponer sus “Peritos de Parte”, va a tener que solventar él o sus familiares los costos que demande la contratación de los mismos cuando se encuentre en ésas posibilidades ¿Y, si no las tiene?. Claro, “la justicia penal es gratuita”; obvio, porque no correrá con las remuneraciones de la Policía, Fiscales y Jueces, claro puede accederse al Defensor de Oficio quien también es rentado por el Estado; pero cuando no; y, ¿qué de sus peritos de parte?.

El otro asunto se presenta cuando la pericia es solicitada para que sea hecha por una de las “instituciones” igualmente consideradas para ello, ¿quién asume los costos fijados por ellas?, éste es un hecho que aumenta más ésta problemática.

Vemos entonces que la realidad nos pone ante situaciones en algo desiguales y que no se nos diga que “hay igualdad de armas” en la lucha procesal. Igualdad sería, si también el Estado corriese con los gastos de los honorarios periciales del perito de parte, lo que es utópico.

C.     LA ADVERSARIEDAD ENTRE “PERITOS”

Hacemos referencia al hecho de entrar en pronunciamientos contradictorios entre peritos, lo que puede generar los casos siguientes: por una parte el del “Perito Oficial” Vs. el otro “Perito Oficial”, cuando siendo más de un perito oficial el interviniente, exista discrepancia en sus pareceres y cada uno emita su informe por separado, siendo esto así, algo como que el otro “Perito Oficial”, estaría favoreciendo tal vez la posición del “Perito de Parte”, si es que va a coincidir con él; y, el otro caso típico que es el del “Perito Oficial” Vs. el “Perito de Parte”, cuando éste último, debidamente ofrecido y participando durante la práctica de la pericia por el o los primeros, tiene planteadas observaciones que quedan registradas oportunamente y que a la presentación de su informe se hacen evidentes.

En ambos casos, se llegará a la práctica de un “Debate Pericial” en el que cada uno de los opuestos, argumente sus posiciones y demuestre las vulnerabilidades del adversario; sin embargo, lo lógico será que persistan en cuanto al mantenimiento de sus posiciones por principio de autonomía.

La solución de ésta problemática estaría en el nombramiento del “Perito Dirimente”, caso no previsto en la normatividad, el que con participación de las partes deba de intervenir para buscar una solución al problema surgido; y, que se presenta difícil si es que ya se han agotado los recursos humanos que proveen tanto el Instituto de Medicina Legal, como los Laboratorios de Criminalística ¿Hacia dónde dirigirse en esas circunstancias?. Vemos que hay entonces un gran obstáculo si es que en el caso de la Investigación Preparatoria se pretendiera recurrir a los servicios de un Perito Particular, cuya participación queda frustrada por la normatividad en razón de no pertenecer al denominado Registro de Peritos Judiciales. Esto no se da durante las “Diligencias Preliminares”, por cuanto ésta no se ajusta a la normatividad procesal diseñada para los Peritos que se incorporan al proceso penal, ya que éstas diligencias preliminares se dan con la sola participación de la Policía Nacional y el Ministerio Público.

También tenemos el caso de la participación de otro “actor” en escena, como lo es el “Perito Particular” que elabore a solicitud del Abogado de la Defensa, las “observaciones” cuando no ha habido de por medio la participación del “Perito de Parte”, también lo es que éste no tendrá opción de debatir con el o los “Peritos Oficiales”, ya que dichas observaciones quedan circunscritas a la oportuna merituación por parte de la autoridad competente y no más.

¿Cómo dar solución a esta problemática?. Lo ideal, es que cada Abogado de la Defensa, según sea el caso particular de su patrocinio, tenga ya en consideración al momento de hacerse cargo de un caso, las áreas periciales que deban de ser comprometidas y estar pensando en ¿qué perito podrá serle útil? para proponérsele oportunamente y que participe como lo tiene previsto nuestro ordenamiento procesal.

Todo ello motiva a que nuestros Abogados, se encuentren adecuadamente informados sobre los alcances del conocimiento Criminalístico como complemento a su formación profesional y así evitar encontrarse en desventaja, la que en alguna medida es compartida por los Sres. Fiscales.

D.     CONCLUSIONES

01.          La puesta en vigencia del nuevo ordenamiento procesal penal, en materia del conocimiento criminalístico, ha permitido verificar carencias que encuentran sus orígenes en la formación profesional universitaria, no sólo por parte de los Abogados, sino de las distintas áreas del saber humano aplicables al mismo.

02.          Si bien la normatividad procesal regula la participación de los peritos en el proceso penal, vemos que hay una gran diferencia de acceso a los mismos que hacen la diferencia entre las opciones del Ministerio Público y el Abogado de la Defensa.

03.          Es imperativo para los Abogados de la Defensa, estar adecuadamente informados de los alcances del conocimiento Criminalístico, para que puedan proponer al “idóneo” a efecto de resguardar los derechos de su patrocinado, desde una perspectiva eminentemente científica, técnica o artística.

Mi intención a través del presente trabajo de investigación ha sido la de opinar y dar a conocer aspectos de una realidad que amerita ser adecuada y entendida en su completa magnitud y que constituye parte de una propuesta para el ejercicio del derecho en igualdad de condiciones.

 

 

 



[1] ZÚÑIGA SEGURA, Carlos; y, JURADO PÁRRAGA, Raúl; “Diccionario de Filosofía Dialéctica”, AFA Editores Importadores S. A., Lima-Perú, 2003, p. 415.

[2] CABANELLAS, Guillermo; “Diccionario Enciclopédico de Derecho Usual”, 28ͣ Edición, Tomo V, Editorial Heliasta S. R. L., Bs. Aires-Argentina, 2003, p. 534.

  • Escrito por Pablo A. RODRÍGUEZ R.
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